Sin conocer los detalles, porque no fui requerido, (y es explicación, no reproche), me parece muy interesante y positivo el cónclave que tuvieron esta semana los empresarios de Reynosa aglutinados en el Consejo de Negocios Regional, CNR, y dos centenares de invitados, calculados a ojo de buen cubero a partir de las fotografías del evento.
En el Encuentro de Negocios 2025 participaron empresarios de Reynosa y la región, en el sentido más amplio de la palabra, que implica a ciudades de ambos lados de la frontera.
Juan José Villarreal Rosales, presidente del CNR, organismo integrado originalmente por veinte empresarios y fundado en 2022, convocó a este encuentro de empresarios en el que participaron conferencistas especializados en temas empresariales, paneles de expertos y representantes del sector público que laboran en instituciones que mantienen interlocución constante con los empresarios.
Por los comentarios que escuché de dos asistentes y por la lectura del boletín de prensa que reseña el evento, deduzco que la reunión sirvió para re conocerse, para extender la invitación a “hacer negocios” en equipo y con armonía, aprovechar las oportunidades y potencializar las capacidades con la visión de conjunto y la cooperación.
En un entorno en el que los organismos representativos de la iniciativa privada están colonizados por una camarilla o por un cacique, -light, pero cacique-, es refrescante ver que si existen los empresarios de Reynosa, que tienen vida, iniciativa, talento y ganas de ocupar la vanguardia de la sociedad, como ocurre en muchas otras regiones.
Aquí les quiero compartir una historia de dos vecinos míos que cuando éramos adolescentes discutían porque ambos pensaban que sus respectivos padres eran los agricultores más chingones de la comarca. El empate se los dio un tercero que les hizo saber que sus padres no decidían sobre sus cultivos porque operaban bajo el esquema de agricultura por contrato, lo que significaba que alguien más, en este caso un ingeniero gringo, les daba la semilla, les decía cuando sembrar, les decía cuando mover la tierra, les fijaba las fechas para el riego y así con todas y cada una de las etapas durante todo el ciclo agrícola.
Sin restarle mérito a los padres de mis amigos, agricultores por contrato, lo que significa maquiladores de granos, me parece que los empresarios de Reynosa, como los padres de mis amigos, pueden y quieren, con iniciativas como la reunión de esta semana, reflexionar sobre su papel en la generación de riqueza, optimizar su estatus actual, y evolucionar a mejores condiciones donde superen el papel de coadyuvantes de los capitales extranjeros.
Aclaró que estas últimas reflexiones son mías y No necesariamente que hayan sido planteadas en la reunión de empresarios de Reynosa y la región.
Esperemos que sea provechosa la reunión, que los empresarios hagan negocios, bisnes, y que esos negocios impliquen una derrama económica y un beneficio para todas las familias de Reynosa.
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