La conversación en torno a una hipotética anexión de Groenlandia a Estados Unidos tomó un giro claramente burlón luego de que habitantes de la isla comenzaran a publicar en redes sociales mensajes e imágenes cargadas de ironía. Lejos de promover un debate serio, las publicaciones fueron concebidas como una mofa directa a la idea y a los rumores que periódicamente resurgen en internet.
En los contenidos virales, usuarios groenlandeses utilizaron el humor negro para exagerar lo que, según ellos, “llegaría” con una supuesta conversión en territorio estadounidense. Algunas publicaciones hacían referencia a la crisis del fentanilo, retratándola de forma sarcástica como una “importación no deseada”, mientras que otras ironizaban sobre la llegada de problemáticas sociales ajenas a la vida cotidiana en Groenlandia.
Las imágenes y mensajes, difundidos principalmente en X, TikTok e Instagram, mostraban un tono de burla abierta: desde frases cortas y memes hasta comparaciones irónicas entre la tranquilidad del territorio ártico y los conflictos sociales que enfrentan grandes ciudades estadounidenses. El objetivo, según comentarios de los propios autores, fue ridiculizar la narrativa externa que presenta a Groenlandia como un territorio “disponible” para intereses extranjeros.
Estas publicaciones rápidamente cruzaron fronteras y provocaron reacciones divididas. Mientras muchos usuarios internacionales aplaudieron la creatividad y el sarcasmo de los groenlandeses, otros consideraron que el uso del fentanilo como elemento de burla trivializa una grave crisis de salud pública. Aun así, el tono provocador fue parte central del mensaje.
Aunque no existe ningún proceso político real para una anexión, las publicaciones dejaron en claro una postura social: la mofa se convirtió en una herramienta para defender identidad, autonomía y forma de vida. En lugar de comunicados oficiales, los habitantes optaron por el sarcasmo digital para enviar un mensaje contundente al resto del mundo.
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