CARACAS – "Dios, perdona todos mis pecados". Esas fueron las palabras que Wilman González alcanzó a pronunciar mientras yacía en el suelo, aturdido por una onda expansiva que lo lanzó contra la pared. No estaba en un campo de batalla; estaba en su propia sala en Catia La Mar.
El ataque de Estados Unidos contra Venezuela, ordenado por el presidente Donald Trump el pasado 3 de enero, no solo impactó objetivos militares. El Bloque 12, un edificio de interés social habitado mayoritariamente por personas de la tercera edad, se ha convertido en el símbolo de los "daños colaterales" de una invasión que ha sacudido al mundo.
Una lavadora como proyectil mortal
Para Wilman, la tragedia tiene nombre: Rosa González, su tía de 79 años. Mientras el país se enteraba de la captura de Maduro y Cilia Flores, Wilman intentaba rescatar a Rosa de entre los escombros.
"Había una lavadora encima de ella. Una lavadora que con el impacto voló y le cayó encima", relata con la mirada perdida frente a lo que antes era su hogar. Rosa murió poco después en el hospital, incapaz de volver a respirar.
"Vivirlo es como una película de Hollywood"
El edificio, ubicado cerca de la Academia de la Armada Bolivariana, recibió el impacto directo en su estructura superior. Jorge Cardona (70) y Jesús Linares (48) coinciden en que el sonido es algo que no se olvida: un zumbido ensordecedor seguido de una "llamarada de candela".
El trauma: Jesús Linares, coronel de bomberos, aplicó protocolos de terremoto para salvar a su hija y a su madre de 85 años. Hoy, se despierta cada noche exactamente a las 2:00 a.m., reviviendo el momento en que el misil atravesó su entrada principal.
La escena: Paredes demolidas, vidrios incrustados en la piel y restos de proyectiles que fueron recolectados por las autoridades mientras los vecinos intentan recuperar trozos de sus vidas.
Un país bajo nueva tutela
Mientras los sobrevivientes del Bloque 12 lloran a sus muertos, el panorama político ha cambiado radicalmente. Con Maduro en una cárcel de Nueva York enfrentando cargos por narcoterrorismo, Delcy Rodríguez ha asumido la presidencia interina bajo la supervisión de Washington.
Sin embargo, para los habitantes de La Guaira, las explicaciones geopolíticas no bastan. "La guerra no hace falta, lo que hace falta es comer, vivir", grita Wilman frente a la fachada destruida de su edificio.
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