Ciudad de México – En un paso decisivo hacia la modernización financiera del país, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que el Banco del Bienestar se transformará en una plataforma digital integral. El objetivo principal es que, para finales de 2026, los millones de beneficiarios de programas sociales puedan realizar transacciones, pagos y transferencias desde una aplicación móvil, reduciendo drásticamente la dependencia del dinero en efectivo.
Adiós a las filas: Pagos digitales y servicios
Durante su reciente participación en la 89 Convención Bancaria, la mandataria detalló que la nueva estrategia no solo busca facilitar el acceso a los recursos, sino integrar a los sectores más vulnerables a la economía digital. Con la nueva versión de la App, los usuarios podrán:
Realizar transferencias interbancarias (SPEI) de forma directa.
Pagar servicios básicos como luz, agua y telefonía sin acudir a sucursales.
Utilizar sistemas de pago rápido como CoDi y DiMo para compras en comercios.
Consultar saldos y movimientos en tiempo real, fortaleciendo la seguridad de sus ahorros.
"Buscamos que el Banco del Bienestar no sea solo un punto de retiro, sino una herramienta financiera completa. El objetivo es que un adulto mayor o un joven becario pueda pagar sus insumos desde su teléfono, con comisión cero y de forma segura", afirmó la Presidenta.
Una estrategia nacional contra el efectivo
Este anuncio forma parte de un plan de digitalización más amplio que incluye la obligatoriedad de pagos electrónicos en gasolineras y casetas de peaje para el año 2026. Al fortalecer la infraestructura del Banco del Bienestar, el Gobierno Federal pretende:
Reducir costos operativos: Menos manejo de efectivo implica menos gastos en traslado de valores y mantenimiento de cajeros.
Fomentar la inclusión financiera: Integrar a comunidades remotas mediante la conectividad de la Agencia de Transformación Digital.
Transparencia: Facilitar el seguimiento de los apoyos directos y evitar intermediarios.
La implementación será gradual, acompañada de programas de educación financiera para asegurar que los usuarios, especialmente los adultos mayores, se familiaricen con las nuevas herramientas tecnológicas.
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