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22/05/2026 - 12:04 am
"El Plan contra México, a pesar de sus descalabros iniciales, sigue y está enfocado ahora mismo contra el Partido Morena".
Una encuesta telefónica de 400 personas jamás puede ser considerada como confiable. Sin embargo, el exsecretario de Exteriores de Vicente Fox, el “comesytevas”, Jorge Castañeda escribe que son “los sentimientos de la gente”. Así titula su texto publicado por El Universal, en que trata de simular que los mexicanos queremos una intervención militar de los Estados Unidos. Para ello toma una extraña encuesta del diario El Financiero que acaba de aparecer. Digo que es extraña, porque no tiene la habitual muestra de sus 800 personas encuestadas, sino que sólo le preguntó a la mitad.
Cualquiera que sepa algo de estadísticas sabe que hablarle por teléfono a 800 personas por teléfono, y mucho menos a 400, no hace una muestra confiable. Esto tiene varias razones: la mayoría cuelga porque cree que es una extorsión o un intento de venderle algo, así que los que contestan tienen especial interés en hablar, lo que da el primer sesgo. El segundo es que el entrevistado no goza de anonimato, se siente observado en sus respuestas, dado que del otro lado alguien sabe su número telefónico, y puede intentar quedar bien respondiendo lo que supone que el encuestador espera de él o ella. El tercer sesgo es la propia muestra. Entre 400 personas tiene un margen de error del cinco por ciento, mientras que si es de 800 es de tres por ciento. Así y todo no son representativas.
Hay, por ejemplo, algo que los matemáticos llaman sub-análisis débil y es que, cuando tratas de subdividir a tus encuestados por grupos de edad o región del país, son tan pocos los encuestados, que tu margen de error se va al 10 por ciento. Un ejemplo es que, en una encuesta de 400, el número de jóvenes entre 18 y 24 años sería tan sólo de 32 personas, dado que son sólo el ocho por ciento de nuestra población total. Así que una muestra de 400 puede variar tanto que aceptan una intervención militar el 50 por ciento o la rechazan el 70 por ciento. Es decir, no sabes nada y mejor no publiques tu encuesta de 400 personas por vía telefónica.
Pero El Financiero decidió publicar esto y le da pie al texto donde Jorge Castañeda simula una cosa insólita: en sólo tres meses, de febrero a mayo, los mexicanos hemos pasado de la defensa de la soberanía ---con un 78 por ciento a favor--- a un 37 por ciento a favor de la invasión de los gringos. Ni Massive Caller se atrevió a tanto, bueno sí, con Xóchitl Gálvez, y junto a Lorena Becerra de Latinus.
Pero vayamos al texto del exsecretario de Fox. Dando por buena la encuesta de 400, la compara con la anterior, de 800. Y se sorprende de que el apoyo a las fuerzas militares gringas haya subido 16 puntos en tres meses. Jamás dice que el encuadre de la pregunta del Financiero cambió. En la de febrero preguntaron: “¿Está usted de acuerdo o en desacuerdo con que el ejército de Estados Unidos intervenga en territorio mexicano para combatir a los cárteles del narcotráfico?” En la de mayo empezaron preguntando por el Gobernador de Sinaloa y la muerte de dos agentes de la CIA en Chihuahua.
Ya calientitos en una realidad ya dada, se les preguntó: “¿Bajo este panorama de presencia de agencias, ¿estaría de acuerdo con que fuerzas militares estadounidenses combatieran a los cárteles?” La diferencia es mucha entre una y otra encuesta porque en la de febrero se pregunta por una “intervención” y en la de mayo por un “combate a los carteles del narcotráfico”. Así que ahí tiene su 16 por ciento que, como digo, no es estadísticamente confiable. Menos políticamente.
¿Pero qué quiere decir Castañeda que se le queman las habas para tomar como “sentimientos de la gente” a 400 encuestados? Pues lo mismo que los demás mediólogos metidos a alentar la intervención de Trump, como ha ocurrido en Venezuela, Bolivia, y Cuba. No es que me importe Castañeda o El Universal, sino que lo utilizo porque es un resumen de lo que ha dicho la televisión abierta, la prensa, el radio y la campaña millonaria en redes sociales, desde enero del 2024, cuando una campaña millonaria en redes sociales acompañó una filtración de la DEA en el medio Pro Pública de Tim Golden.
Llevamos ya dos años y medio en este intento por cambiar un sentimiento que es histórico en el pueblo mexicano y que es anteponer la soberanía nacional a cualquier cálculo político sobre sus posibles beneficios. Ahí no hay cambios y menos en tres meses.
Pero, aún así, escribe el exsecretario de Fox: “(La gente reconoce) que ya hay una presencia norteamericana importante en México, independientemente de que sea militar, o de la CIA, o de la DEA, o del FBI, o de alguna otra agencia. La gente empieza a saber que esto es cierto —lo es desde hace medio siglo, pero eso es lo de menos— y a normalizarlo, si no es que incluso a darle la bienvenida”. En el Plan contra México esta “bienvenida” a una intervención militar gringa es de suma importancia. Es el esquema que han articulado en Estados Unidos en tres documentos. Uno es el agregado de Trump a la Doctrina Monroe, que ahora no es contra España y Francia, como en su origen en 1823, sino ahora contra el narcotráfico y la inmigración con o sin papeles.
El otro es la Estrategia Nacional para el Control de Drogas 2026, dada a conocer hace unos meses, en que se apoya su intervención en México y Colombia en una ley suya, no en alguna internacional: el Título 10 sobre Fuerzas Armadas y el 50 sobre Guerra y Defensa Nacional de los Códigos de EU, para justificar que las fuerzas gringas puedan realizar "operaciones antiterroristas" contra las redes criminales más allá de su jurisdicción territorial; y, por último, en la prohibición expresa de que los países de América Latina no tengan convenios comerciales o tecnológicos con China.
El Plan es ese: intervenir en acciones encubiertas para asesinar o secuestrar personajes supuestamente ligados al narco ---ahora considerados terroristas--- o a la distribución de fentanilo ---ahora considerada “arma de destrucción masiva”. Cuando estas acciones son descubiertas en Chihuahua, bajo la anuencia de Maru Campos, con la muerte accidental de dos agentes de la CIA, viene la acusación directa contra el Gobernador de Sinaloa, el Alcalde de Culiacán y un Senador de la República. Acuérdese que la acusación no es contra esas personas, sino contra el proceso electoral que les dio el triunfo por más de 24 puntos porcentuales contra los candidatos del PRIAN-PRD.
Estados Unidos dice que esos 624 mil votos, el 56 por ciento de la votación, fueron operados por el narco en Sinaloa. Es un insulto a la voluntad popular de Sinaloa, en la que un abrumador 75 por ciento aprueba la gestión de Claudia Sheinbaum, de acuerdo a una encuesta confiable, la de Demoscopia. Es decir, lo que les interesa a los gringos es cambiar el voto a favor de Morena. Por eso, sus voceros en México hablan del “entramado criminal” debajo de ese partido. Es por eso que a Castañeda le urge que fuera realidad que en sólo tres meses a la gente se le olvide la guerra contra Estados Unidos y la pérdida de la mitad del territorio.
Pero, sigamos, con él. Escribe Castañeda: “El soberanismo de Sheinbaum, su insistencia hasta aburrirnos con que no permitirá la entrada de tropas estadounidenses a México, descansaba fundamentalmente en la idea de que estaba en sintonía con los sentimientos de la sociedad mexicana. Podía permitirse el lujo de decirle repetidamente que no a Trump sobre este punto porque contaba con un apoyo muy mayoritario de la opinión pública, o, si se prefiere, del “pueblo sabio”. Aquí Castañeda hace lo mismo que su amiga Denise Dresser cuando habla de una enfermedad llamada “soberanitis” de parte de la Presidenta de la República.
Es la misma idea de Alito Moreno y los panistas del Cartel Inmobiliario de que la soberanía no es más que un tema “aburrido” o “un lujo”. Son los mismos de esa generación de neoliberales educados para acatar la globalización, la americanización, mejor dicho, como un destino de los súbditos. Son súbditos en búsqueda de su metrópoli, sea Estados Unidos o España. Unos siervos extraviados buscando en el bosque a su monarca perdido. Ahora es Trump y es una aberración decirle que no porque así no son las cosas entre un país vulnerable y el Imperio todopoderoso. Pregúntenle a Cuba o a Irán.
La soberanía como el alcance que tienen nuestras decisiones implica, a pesar de que le aburra a Castañeda, control sobre el territorio contra las invasiones, acciones encubiertas, o injerencias extranjeras. Por eso, la oposición ha repetido desde enero de 2024 que es el narco el que controla el territorio: para que su súplica al Imperio tenga alguna justificación de ayuda humanitaria. Esa aseveración la hizo el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, general Glen VanHerck, desde el 16 de marzo de 2021 en una conferencia en el Pentágono.
Desde entonces, la oposición la ha repetido: 35 por ciento del territorio lo controla el narco, aunque el general se refería a la inmigración sin papeles y a “organizaciones trasnacionales”. Lo que el general hizo para sacar su cifra de que un tercio del país estaba controlado por los narcos fue una bobería de primero de primaria: contó los estados en que supuestamente operan los carteles así denominados y se dijo: “Pues son 10 de 32 estados, así que es un tercio del territorio”.
Su diagnóstico tiene ese pequeño problema: él cree que controlar un camino rural en Michoacán o Tamaulipas es controlar toda la entidad federativa. Pero, bueno, su dicho sirvió para decir: “como no hay Estado que controle, tiene que entrar la CIA para ayudar a Maru Campos o los marines para patrullar el puerto de Manzanillo. Así se justifica que la soberanía les de flojera.
Pero, ahora, lo que intentan con su encuesta de los 400 mexicanos “dijieron” es demostrar que la población apoyaría la intervención. Es decir, al igual que en el esquema delineado por el gobierno de Trump para invadir países, tiene que haber una parte de la población que lo pida, le de la bienvenida, y apoye. Lo intentaron, por ejemplo, en Irán con la supuesta revuelta que, según los gringos, dejó 40 mil muertos, mientras que la ONU dice que fueron tres mil, incluyendo policías. Es lo mismo que están intentando hacer en Bolivia y en Cuba. La soberanía, el sentimiento patriótico, la seguridad moral de defender a tu tierra, les estorban a estos vendepatrias.
El patético y desaforado artículo de Castañeda concluye con lo que quiere concluir. Escribe: “Valdría la pena tomar en cuenta esta modificación de los sentimientos de la Nación. Conviene recordar que en todas las nefastas intervenciones de Estados Unidos en México, a lo largo de más de dos siglos de independencia mexicana, siempre hubo un sector favorable a las mismas.
Antes no podíamos saber bien a bien si era mayoritario o no. Hoy, a través de las encuestas, podemos formarnos una opinión. Vale la pena detenerse sobre ello”. Se cura en salud diciendo que él no convalidaría otra nefasta intervención pero que entre sus vecinos ha cundido el sentimiento de darle la bienvenida a los marines. Como siempre con los foxistas, esconden la mano, son hipócritas de lo que están diciendo que es que convalidan esa intervención porque hay un 37 por ciento que está de acuerdo, después de que descubrieron que la CIA actuaba en Chihuahua y luego de la licencia de las autoridades de Sinaloa.
Pero vayamos, así sea brevemente al Plan contra México. Comienza en marzo de 2021 con esa declaración del general del Comando Sur, Glen VanHerck, recogida casualmente por el Washington Post y Fox News. El banderazo se da en el último año del sexenio de Andrés Manuel con la elección presidencial en ciernes. Es la campaña del narco-presidente y narco-candidata que hicieron suya Xóchitl Gálvez y la oposición prianista con Claudio X. González como dirigente político.
Luego siguen otras noticias falsas, como las del New York Times. Hay que recordar que el 22 de febrero el Presidente López Obrador da a conocer en su Mañanera un ultimátum de la reportera para México donde le hace una serie de preguntas ofensivas sobre la relación de su gobierno con los narcos. Es la misma reportera, Natalia Kitroeff, que fotografía unas cocinas de fentanilo en Sinaloa con botellas de salsa Valentina, en diciembre de ese mismo año.
La misma que, tres meses después, asegura que ya no existen esas cocinas gracias a los aranceles de Donald Trump. Pero puede decirse que la campaña que abarca redes sociales, la oposición, y los medios estadunidenses, tenía como objetivo cambiar el resultado de las elecciones. Pero Claudia Sheinbaum ganó por 36 millones de votos en todas las regiones, géneros, edades, y clases sociales. El 25 de julio, semanas después de las elecciones, el narcotraficante Mayo Zambada es secuestrado y entregado a Estados Unidos por los hijos del Chapo Guzmán, Joaquín y Ovidio. Estos se han convertido en estigos protegidos y son los que están detrás de la declaración contra las autoridades de Sinaloa.
El Plan contra México se topó, de entrada, contra un muro de consenso en torno a Claudia Sheinbaum, la 4T, y el partido Morena. Sólo un veinte por ciento de los ciudadanos siguió creyendo las tonterías del narco-Estado. A finales de 2025 quisieron reaccionar. Ahora con Salinas Pliego como guía espiritual trataron de tomar Palacio Nacional con el turbio trasfondo del asesinato del Alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo. Pero fracasaron.
Fue un intento de golpe de Estado desde una televisora cuyo dueño estaba tratando de evadir el pago de impuestos. Es el mismo que trajo recientemente a Isabel Díaz Ayuso y su espectáculo cómico-musical sobre la Conquista de México. En medio, la CNN se sumó. Ya Fox News tenía a Lilly Téllez diciendo que estaba escondida en su casa temerosa de sus compañeros en el Senado de la República, que eran todos narcos. Pero CNN apareció en escena y dijo quítate que ahí le voy con su versión de que la CIA había detonado el automóvil de un operador del Cártel de Sinaloa conocido como “El Payín” en Tecamac, Estado de México.
Nadie respaldó a CNN. Ni el NYT que aseguró que la CIA sólo había dado pistas, pero la explosión siguió, como lo del Mayo, generando la percepción de que Estados Unidos ya está llevando a cabo acciones como las de Chihuahua. Por eso le importa tanto la encuesta del Financiero a mucamos como los que escriben opiniones.
La idea es normalizar la idea de una invasión, de acciones encubiertas, y más injerencismo. El Plan contra México, a pesar de sus descalabros iniciales, sigue y está enfocado ahora mismo contra el Partido Morena. Se trata de deslegitimarlo para que en las próximas elecciones no controle el presupuesto desde la Cámara de Diputados. Y aquí seguiremos denunciándolo.

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