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El Gobierno de EU eliminó del esquema de vacunación, seis de 17 enfermedades para las que se recomendaba inmunización: hepatitis, meningitis, rotavirus, influenza y COVID-19.
Nora Gaspar Reséndiz
El Gobierno trumpista redujo el número de vacunas recomendadas bajo el argumento de alinear el protocolo de vacunación con el de naciones similares, como Alemania, Dinamarca y Japón, lo que supone un alto riesgo sanitario para la población ante el posible resurgimiento de enfermedades ya controladas, como fue el caso del sarampión, problemática que podría incrementar ante el creciente fenómeno antivacunas, en el que Kennedy Jr. es un reconocido promotor.
El papel de Kennedy ha sido especialmente cuestionado debido a su historial de desinformación sobre vacunas. De hecho, 15 gobernadores demócratas presentaron una demanda contra el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y contra el propio funcionario, al considerar que los cambios carecen de sustento científico y ponen en riesgo la salud pública.
De acuerdo con la orden ejecutiva firmada por el Presidente Donald Trump, el pasado viernes, se eliminaron del esquema de vacunación, seis de 17 enfermedades para las que se recomendaba inmunización: hepatitis A, hepatitis B, meningitis, rotavirus, influenza, COVID-19. Además, en el caso del virus del papiloma humano (VPH) se disminuyó la recomendación de dos dosis a una sola.
El Gobierno estadounidense señaló que su decisión respondía a la disminución en las tasas de vacunación de todo el país, por lo que en lugar de impulsar este tipo de prevención de enfermedades, prefirió reducir el número de vacunas justificando que su objetivo es alinearse con los esquemas establecidos en otros países desarrollados y con ello constituir “un enfoque equilibrado para reformar y restablecer la confianza en la salud pública”.
“La política de Estados Unidos es que el calendario básico de vacunación infantil se ajuste a la evidencia científica y a las mejores prácticas de países desarrollados similares, al tiempo que se preserva el acceso a las vacunas actualmente disponibles para los estadounidenses”, señala el documento de 33 páginas en las que se establecen las nuevas recomendaciones sanitarias que deberán poner en práctica los los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Expertos piden a las personas vacunarse
Pero a pesar de los argumentos de la administración trumpista, expertos en el área de la salud han exhortado a la ciudadanía a continuar con el esquema de vacunación anterior, incluso, un análisis del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) evidenció que Estados Unidos dejará de ser una de las naciones desarrolladas con el mayor número de enfermedades cubiertas a través de la vacunación, a uno de los países más desarrollados con menos padecimientos contempladas en la cartilla de vacunación.
Por su parte, 15 gobernadores, todos ellos demócratas, interpusieron una denuncia en contra del HHS y Robert F. Kennedy Jr., titular de esta dependencia y un antivacunas reconocido, por el cambio que sufrió el esquema de inmunización. Los mandatarios calificaron la reducción en el número de vacunas recomendadas como “una ambigüedad sin sentido”, que sólo afectará a la salud de los infantes y, como consecuencia, provocará una sobrecarga de los recursos estatales, según recogió el diario The Guardian.
Los gobernadores también criticaron el argumento del Gobierno trumpista de querer alinear el esquema con el de otras naciones desarrolladas, particularmente con Dinamarca. En este sentido, enfatizaron que Estados Unidos no puede pretender equipararse con Dinamarca, ya que existen muchas diferencias entre ellos, una de las principales es la población, pues el país europeo cuenta con una población mucho más pequeña que la de la Unión Americana.
Sheinbaum acusa una campaña de desprestigio contra el sector salud:
“Dinamarca no es un país comparable en materia de vacunas porque, entre otras cosas, a diferencia de Estados Unidos, tiene una población pequeña y homogénea y un sistema de salud universal”, destacaron los abogados de los 15 estados que están demandando. “Además, las políticas de vacunación de Dinamarca son una excepción a nivel mundial que no se puede adaptar a Estados Unidos”, añadieron, según declaraciones retomadas por The Guardian.
Sin vacunas resurgirán enfermedades
Por su parte, el mismo diario británico retomó las declaraciones de William Schaffner, profesor de medicina en la facultad de medicina de la Universidad de Vanderbilt y antiguo miembro del ACIP, quien el pasado mes de enero, señaló que había “poca base científica” en las recomendaciones sobre vacunación que el HHS había aprobado, con base en la solicitud de revisión del esquema por parte del Presidente Trump.
“Parece haber poca base científica para modificar las recomendaciones que ya se han aprobado”, dijo Schaffner. “Si no vacunamos progresivamente a los niños contra ciertas enfermedades, tarde o temprano veremos el resurgimiento de estas, tal como está ocurriendo con los recientes brotes de sarampión”, añadió. “Las consecuencias serán más niños enfermos, más visitas al médico y más hospitalizaciones”, subrayó el experto.
A esta situación se suma a la disminución en las tasas de vacunación que se extiende por toda la Unión Americana.
Según datos de Vaccine Confidence Project, un equipo de investigación de la London School of Hygiene & Tropical Medicine, desde el año 2015, se ha registrado un descenso en la confianza sobre las vacunas, una tendencia que se intensificó durante la contingencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, cuando se fomentó la vacunación.
El estudio destacó una disminución de hasta 20 puntos porcentuales en la confianza en la seguridad de las vacunas en varios países como Alemania, Suecia, Marruecos, Túnez e incluso Corea del Sur, hecho que los expertos también han vinculado con un incremento en la desinformación en temas de salud, fenómeno que también está siendo influenciado por movimientos de extrema derecha y medios de comunicación afines a estas ideologías.
En Estados Unidos la confianza en la inmunización se divide a partir de la ideología partidista. Un estudio del Pew Research Center encontró que el porcentaje de republicanos que expresa gran confianza en las vacunas infantiles es menor respecto a los demócratas, 48 por ciento y 80 por ciento, respectivamente.
La disminución en la vacunación también se está reflejando directamente en los servicios de salud, ya que los médicos han observado un incremento en la atención de niños con enfermedades que pueden prevenirse mediante la inmunización a tiempo.
Una investigación de The New York Times señaló que en todo el territorio estadounidense se están presentando más casos, y con mayor frecuencia, de menores graves por enfermedades como tos ferina, neumonía y meningitis . Además, se ha registrado un número mayor de adultos que se niegan a vacunarse contra el tétanos.
Los especialistas de la salud señalaron al sarampión como un ejemplo inicial de lo que podría pasar si incrementa la población que decide no vacunarse o no vacunar a sus hijos. Y aunque en gran parte de los casos los menores que no están vacunados logran recuperarse, este sector no inmunizado es el que requiere de hospitalizaciones más prolongadas, medicamentos más potentes y pruebas más invasivas, pese a lo cual en algunas ocasiones se culminan en fallecimientos.
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En esta situación se encuentra la tos ferina, ya que durante 2025, el sistema de salud en Estados Unidos registró alrededor de 28 mil casos, mientras que en 2023 se notificaron siete mil casos. Pero no es el único, otra infección que va en aumento es la causada por el rotavirus. Dra. Meghan Hofto, pediatra hospitalaria de la Universidad de Alabama en Birmingham, señaló a The New York Times que en los últimos 10 años, había tratados a sólo cinco niños con rotavirus, pero en este año ya trató a la misma cantidad de menores.
Pero también los adultos están mostrando menos intenciones de recibir la vacuna contra tétanos, argumentando que sólo es una estrategia de las farmacéuticas para obtener más dinero. Sonali Meyer, medicó de urgencias en Minnesota, narró que una paciente a la que atendió por una herida en la mano expresó: “Las grandes farmacéuticas no necesitan mi dinero”, rechazando así la vacuna contra el tétanos. Lo mismo pasó con otro paciente que tampoco permitió que se le aplicara dicha vacuna, “Sé que les pagan más cuantas más vacunas pongan, pero no, gracias”, habría dicho el paciente.
Nora Gaspar Reséndiz
Comunicóloga por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). Busca ejercer un periodismo libre, crítico y con responsabilidad social. Actualmente es parte de la Unidad de Investigación y Multimedia de SinEmbargo.

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