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USAID, NED y Open Society financian secretamente a medios «independientes» de Cuba para alentar el cambio de régimen


rebelion.org


Traducido del inglés para Rebelión por periodista venezolano David Fonseca
En medio de la escalada de agresión de EE. UU. a la isla cubana a través de una campaña de máxima presión y la amenaza de intervención militar, el gobierno de Estados Unidos ha estado financiando encubiertamente una enorme red de medios de comunicación cubanos que afirman ser independientes, en un intento de alentar un cambio de régimen en contra del gobierno socialista independiente.

Estos medios se presentan como periodismo de investigación imparcial, pero están siendo financiados silenciosamente por Washington a través de USAID, la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés) y la Fundación Open Society, con el fin de sembrar el descontento en toda la nación caribeña y ablandarla para una potencial invasión “inminente” por parte de la administración Trump.

Cuba se enfrenta a algunos de los peores apagones energéticos de su historia gracias al bloqueo de EE. UU., que intenta asfixiar a la isla hasta la sumisión. Como Estado comunista que desafía las órdenes de EE. UU., Cuba ha estado desde 1959 en la mira de Washington, que intenta derrocar al gobierno. MintPress arroja luz sobre este oscuro nexo de cambio de régimen.

Periodismo independiente, cortesía del Departamento de Estado

CubaNet es uno de los medios de noticias más influyentes y establecidos que cubren los asuntos de la isla caribeña. Fundado por activistas antigubernamentales en 1994, el sitio se ha convertido en la fuente de información predilecta para los medios corporativos, quienes lo citan regularmente y lo presentan como un medio independiente objetivo e imparcial (por ejemplo, The Washington Post, The Wall Street Journal, Fox News y The Los Angeles Times). Los reporteros de CubaNet han escrito artículos de opinión en importantes periódicos estadounidenses como USA Today pidiendo un cambio inmediato de gobierno en la isla.

Pero CubaNet no es tan independiente como parece. El medio esta financiado por el estado de seguridad nacional de EE. UU. CubaNet ha recibido millones de dólares en financiamiento de USAID y la Fundación Nacional para la Democracia, así como de la Fundación Open Society.

Por ejemplo, se otorgó una subvención de USAID actualmente activa de 500.000 dólares a CubaNet para “comprometer a los jóvenes cubanos en la isla a través del periodismo multimedia objetivo y sin censura”. Si bien es ostensiblemente una meta loable, la descripción de una sola frase de la subvención insinúa que su propósito es socavar y atacar al gobierno cubano. Declara que “aumentará el libre flujo de información hacia y desde Cuba para contrarrestar las campañas de desinformación del régimen”.

Otra organización de noticias que recibe enormes sumas de dinero de Washington es ADN Cuba. Este medio cuenta con un importante seguimiento en línea, presume de más de 100.000 suscriptores en YouTube, más de 200.000 en Instagram y más de 1.3 millones en Facebook. Se describe a sí mismo como “un medio independiente comprometido con la libertad y la democracia en Cuba”. Sin embargo, en realidad tiene su sede en España. Y no parece particularmente comprometido con la transparencia sobre su financiamiento.

Lo que está claro, sin embargo, es que ADN Cuba ha recibido millones de dólares del estado de seguridad nacional de EE. UU. En septiembre de 2024 USAID aprobó una subvención de 1.1 millones de dólares para ADN Cuba, una cantidad gigantesca de dinero para una organización que publica apenas una historia al día en su sitio web. Esto se sumó a una asignación de 1.5 millones de dólares para el período 2022-2024. De hecho, desde 2020 ADN Cuba ha recibido más de 3 millones de dólares solo de USAID. Esta relación no se revela a los lectores, ni siquiera en historias que cubren directamente el financiamiento de USAID a los medios cubanos, y se relega a las notas a pie de página en bases de datos de financiamiento del gobierno de EE. UU.

Diario de Cuba es otro medio de noticias con sede en España que publica una amplia variedad de historias, todas con algo en común: una profunda aversión al gobierno cubano. La BBC lo describe a él y a CubaNet como fuentes clave de noticias imparciales, dirigidas por periodistas que “reportan sin censura y para pintar un cuadro más amplio sobre la realidad del país”.

Y al igual que CubaNet, Diario de Cuba ha recibido financiamiento de siete cifras de Washington. Entre 2016 y 2020 Diario de Cuba recibió 1.3 millones de dólares en efectivo de USAID, casi tanto como CubaNet en el mismo período. Este generoso financiamiento le ha permitido llegar a una audiencia global, con más de 600,000 seguidores solo en Facebook.

Redes de cambio de régimen

La Agencia Central de Inteligencia (CIA) solía patrocinar directa (y secretamente) a cientos de medios de comunicación en todo el mundo. Sin embargo, después de una serie de escándalos y de que más información sobre sus actividades nefastas llegara a la atención pública, Washington decidió externalizar muchas de sus operaciones exteriores más polémicas a organizaciones como la Fundación Nacional para la Democracia y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

“Sería terrible que los grupos democráticos de todo el mundo fueran considerados subvencionados por la CIA”, dijo Carl Gershman, el entonces presidente de la NED, explicando la decisión de 1983 de crear su organización. El cofundador de la NED, Allen Weinstein, estuvo de acuerdo: “Mucho de lo que hacemos hoy lo hacía hace 25 años la CIA de forma encubierta”, le dijo a The Washington Post.

Bajo la apariencia de promoción de la democracia y los derechos humanos, el gobierno de EE. UU. canaliza dinero a grupos políticos y sociales de todo el mundo para maximizar sus objetivos estratégicos, incluido el cambio de régimen.

En años recientes EE. UU. ha utilizado a las organizaciones gemelas de la NED y USAID para financiar protestas antigubernamentales en Hong Kong, para intentar una revolución de colores en Bielorrusia, para derrocar al gobierno de Ucrania en 2014 y para organizar disturbios en todo Irán a principios de este año.

La NED y USAID desempeñaron un papel crítico en Cuba para organizar un levantamiento (fallido) contra el gobierno en 2021. USAID en particular gastó millones de dólares financiando, organizando y promoviendo el Movimiento San Isidro, un colectivo de músicos, artistas y periodistas, para liderar una contrarrevolución en la isla.

Los miembros de San Isidro estuvieron al frente de una ola de protestas nacionales en julio. Las manifestaciones fueron inmediatamente promovidas por los medios corporativos occidentales, celebridades de alto nivel y políticos de EE. UU., incluido el Presidente Biden. Los internautas fueron bombardeados con la campaña artificial “SOS Cuba”, que fue tendencia en Internet durante días.

Al final, sin embargo, los esfuerzos coordinados de EE. UU. fracasaron en convencer a los cubanos comunes de salir a las calles y el movimiento se desvaneció rápidamente.

Esteban Rodríguez, un miembro clave del movimiento San Isidro, es productor en ADN Cuba.

Cuando deja de fluir el dinero de EE. UU., los medios “independientes” colapsan inmediatamente
La importancia del dinero del gobierno de EE. UU. para la supervivencia y operaciones de estos medios quedó en evidencia a principios del año pasado cuando la administración Trump eligió congelar el financiamiento a USAID y la NED. Al anunciar la decisión, Elon Musk, entonces a cargo del Departamento de Eficiencia Gubernamental, describió a USAID en particular como un “nido de víboras de marxistas de izquierda radical que odian a América”.

El efecto en los medios cubanos fue inmediato. En cuanto el dinero dejó de fluir, decenas de organizaciones se enfrentaron a la liquidación inmediata. CubaNet publicó un editorial de emergencia pidiendo a los lectores que cubrieran el déficit. “Nos enfrentamos a un desafío inesperado: la suspensión de financiamiento clave que sostenía parte de nuestro trabajo”, escribieron; “Si valoran nuestro trabajo y creen en mantener la verdad viva, pedimos su apoyo”. “Sin los fondos [de USAID], será extremadamente difícil continuar”, añadió el director de CubaNet, Roberto Hechavarría Pilia.

Diario de Cuba estaba en una situación igualmente desesperada. Su director, Pablo Díaz Espí, señaló que “se ha suspendido la ayuda al periodismo independiente por parte del gobierno de Estados Unidos, lo que dificulta nuestro trabajo”, y pedía a los lectores que donaran.

La decisión de Musk reveló accidentalmente una red extensa de más de 6.200 reporteros y casi 1.000 medios en todo el mundo que estaban siendo adiestrados, apoyados y financiados silenciosamente por el frente de la CIA, todo bajo el estandarte de promover los medios “independientes” y la libertad de información.

Otro medio cubano supuestamente independiente que cayó en crisis fue El Toque. Fue fundado en 2014, recibe cientos de miles de dólares de la NED, publica en español e inglés e intenta manipular las tasas de cambio en Cuba.

El recorte de financiamiento los golpeó duramente, y hubo editores que anunciaron que tendrían que despedir inmediatamente a la mitad de su personal (15 personas) y dejar de trabajar con docenas de periodistas freelance, mientras buscaban fuentes de financiamiento alternativas.

El Estornudo también está financiado generosamente por la NED. Solo en 2021, la dotación otorgó 180,000 dólares al medio de periodismo de investigación. También recibe un apoyo copioso de la Fundación Open Society, aunque insiste en que nada de este dinero de EE. UU. viene con condiciones adjuntas o afecta su producción.

Mientras que los medios occidentales a menudo retratan el panorama mediático cubano como una lucha de David contra Goliat entre valientes medios independientes que se enfrentan a la represión y un aparato de propaganda patrocinado por el Estado y expansivo, las sumas gigantescas entregadas a estos “desvalidos” los convierten, con diferencia, en los medios mejor financiados de la isla. Un artículo de The Guardian de 2023, por ejemplo, trazó un perfil del fotoperiodista de 24 años Pedro Sosa, que trabajaba tanto para El Toque como para El Estornudo. Presentó a ambos como medios que “ofrecen reportajes reales frente a los medios estatales obsoletos” y a los periodistas como pobres narradores de la verdad vulnerables que se alzan por la “libertad” y se enfrentan a una “represión” por parte del Estado. Pero también dejó escapar que trabajar para medios respaldados por EE. UU. no es un paso profesional tan malo como se retrata, sino que de hecho es una profesión extremadamente lucrativa. Menciona casualmente que los salarios en el diminuto El Toque son diez veces mayores que los de los periodistas más antiguos que trabajan en los medios estatales cubanos. De modo que en realidad estos guerreros de la libertad de expresión oprimidos son en realidad algunos de los individuos más ricos de toda la isla, gracias al poder del dólar estadounidense, que les paga generosamente por producir un flujo constante de noticias antigubernamentales.

Al final, los medios respaldados por EE. UU. no necesitaban preocuparse, y el financiamiento de la NED y USAID se reanudó después de cierta reestructuración.

Trabajos para los muchachos

Todo esto, sin embargo, palidece en comparación con los recursos que EE. UU. ha dedicado a Radio y TV Martí. Fundada en 1985 por la administración Reagan, esta red con sede en Miami cuenta con docenas de empleados a tiempo completo y recibe anualmente decenas de millones de dólares de Washington.

A diferencia del resto de la industria periodística, los trabajadores de Radio y TV Martí disfrutan de una fuerte seguridad laboral y salarios de seis cifras, a pesar de que el gobierno cubano es capaz de interferir y bloquear muchas de sus transmisiones para que no lleguen a Cuba, lo que significa que muy poca gente consume su contenido.

Washington ha gastado desde su creación al menos 800 millones de dólares en Radio y TV Martí.

Los medios perfilados constituyen solo una pequeña parte de la red de medios antigubernamentales que están siendo financiados por Estados Unidos. La mayoría de los receptores del dinero estadounidense permanecen anónimos, una decisión tomada en parte para ocultar sus identidades y preservar su credibilidad dentro de Cuba.

La Fundación Nacional para la Democracia considera a Cuba una “prioridad de larga data” y actualmente está financiando oficialmente 32 proyectos separados en la isla.

Las subvenciones relacionadas con los medios incluyen un proyecto de 80.000 dólares titulado “Fortalecer el acceso a la información”, que promete “elevar el acceso a la información y promover el pensamiento crítico: la organización producirá reportajes y análisis diarios en varios formatos que proporcionen perspectivas independientes sobre temas que afectan la vida diaria de los ciudadanos, incluyendo la libertad de expresión, la seguridad pública, los derechos humanos y otras preocupaciones sociales urgentes”.

Otra subvención de 115,000 dólares, titulada “Expandir el acceso a los medios sin censura”, señala que “promoverá la información independiente, la organización proporcionará periodismo narrativo sobre temas censurados, realizará investigaciones y producirá artículos en profundidad, ensayos fotográficos y piezas de opinión que fortalezcan al mismo tiempo la capacidad operativa de los medios”.

Treinta y uno de los treinta y dos proyectos ocultan el nombre e identificación del receptor, lo que significa que esos grupos que trabajan con la organización de cobertura de la CIA generalmente solo se identifican si anuncian esta relación, o piden ayuda, como cuando el dinero de EE. UU. se detuvo temporalmente en 2025.

Los medios antigubernamentales son solo una pequeña parte de la enorme variedad de grupos que Washington financia y apoya secretamente. Desde músicos y académicos, hasta la sociedad civil, grupos educativos y religiosos, think tanks, organizaciones benéficas y ONG, existe un vasto nexo de organizaciones que reciben enormes sumas de dinero del gobierno de EE. UU.

Dos de estos cuerpos son el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y el grupo de abogados Cubalex. Ambos grupos producen informes que denuncian al gobierno cubano y regularmente se citan en medios occidentales como The New York Times, CNN y The Washington Post como autoridades imparciales sobre los derechos humanos en la isla. Pero lo que no se dice a los lectores es que ambas organizaciones están financiadas por el estado de seguridad nacional de EE. UU.

Los registros muestran que USAID ha dado casi 1.5 millones de dólares al OCDH. El apoyo de la NED fue crucial para el inicio de Cubalex en 2010, y Washington continúa pagando los salarios de su personal hasta el día de hoy. Como dijo el año pasado la directora ejecutiva de la compañía, Laritza Diversent, “sin el apoyo de la Fundación Nacional para la Democracia, Cubalex no habría existido; para hacer el trabajo que hacemos se requieren recursos. La NED nos ha estado apoyando durante 14 años. El octubre pasado, después de intentarlo muchas veces, también logramos una subvención del Departamento de Estado”.

Así, apenas hay un rincón de la oposición cubana antigubernamental al que no alcance el dinero estadounidense, ya sea a través de organizaciones gubernamentales como la NED o USAID, o a través de instituciones como la Fundación Ford y la Fundación Open Societies, que históricamente han desempeñado un papel similar en la promoción de los intereses estadounidenses en el extranjero.

Muchos de estos grupos tienen su sede en el sur de Florida, donde el dinero del gobierno de EE. UU. ayuda a subsidiar miles de empleos para la comunidad cubano-estadounidense. Por lo tanto, no es una exageración decir que una parte significativa de la economía de Miami se sustenta gracias al dinero de los contribuyentes que financia a las fuerzas contrarrevolucionarias. Resulta irónico si se considera que los cubanos conservadores a menudo se oponen vehemente a los programas de bienestar gubernamental tanto en EE. UU. como en Cuba.

Bombardeo digital

En 2010 una nueva aplicación de redes sociales y mensajería, Zunzuneo, arrasó en Cuba. Se volvió viral a partir de la nada y captó a decenas de miles de usuarios, una cantidad muy grande para la época en una isla con tan poco internet.

Ninguno de sus usuarios, sin embargo, era consciente de que la plataforma había sido creada en secreto por USAID para promover el cambio de régimen. Su plan era primero proporcionar un excelente servicio que capturara el mercado, luego lentamente administrar a los cubanos mensajes antigubernamentales y finalmente dirigirlos a unirse a “multitudes inteligentes” con el objetivo de desencadenar una revolución de colores.

En un esfuerzo por ocultar que era propietario del proyecto, el gobierno de EE. UU. celebró una reunión secreta con el fundador de Twitter, Jack Dorsey, para que invirtiera en el proyecto. No está claro en qué medida ayudó Dorsey, si es que lo hizo, ya que ha declinado hablar sobre el tema.

Zunzuneo se cerró abruptamente en 2012, quizás porque la Oficina de Transmisiones a Cuba (que supervisa TV y Radio Martí) ya había creado un nuevo programa llamado Piramideo, que se comercializaba como una aplicación que permitía a los cubanos recibir noticias del mundo gratis y sin censura. Casi de inmediato, sin embargo, se informó de que se bombardeaba a la población local con noticias falsas sobre protestas antigubernamentales que nunca habían sucedido. Piramideo se cerró en 2015, después de que varios reportajes sobre la injerencia del gobierno de EE. UU. en Cuba causaran un escándalo y una vergüenza diplomática.

Hoy, sin embargo, dado que la población cubana utiliza cada vez más aplicaciones de redes sociales estadounidenses, este tipo de subterfugio es en gran medida innecesario, ya que puede hacerse abiertamente. Durante las protestas de San Isidro en 2021 aplicaciones como Instagram y Twitter participaron abiertamente en el intento de derrocar al gobierno, sin tomar ninguna medida contra un auge masivo de cuentas de bots claramente falsas que repetían exactamente los mismos mensajes (errores tipográficos incluidos) y usaban el mismo hashtag artificial. El equipo editorial de Twitter incluso colocó las protestas, que apenas reunieron a unos pocos miles de personas en las calles a nivel nacional, en la parte superior de su sección “Qué está pasando” durante más de 24 horas, lo que significaba que se notificaba a cada usuario en todo el mundo. El fallido golpe de Estado ha llegado a conocerse como la “Bahía de los Tuits”.

Guerra interminable contra Cuba

Por trigésimo tercer año consecutivo en octubre las Naciones Unidas votaron abrumadoramente (165-7) para pedir el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba. Esta guerra económica fue establecida por la administración Eisenhower, en respuesta a la Revolución Cubana de 1959, que derrocó al dictador respaldado por EE. UU., Fulgencio Batista. Estas medidas coercitivas unilaterales ilegales, que un memorando interno del gobierno de EE. UU. Se afirma que están diseñadas para “disminuir los salarios monetarios y reales, para provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”, le cuestan a Cuba miles de millones cada año y obstaculizan severamente su desarrollo.

EE. UU. intentó invadir Cuba en 1961 y llevó al mundo al borde del aniquilamiento durante la subsiguiente crisis de los misiles cubanos. Se informa que intentó matar a su líder Fidel Castro cientos de veces y llevó a cabo oleadas de ataques terroristas contra el país, incluido el uso de armas biológicas en la isla.

Los sucesivos gobierno estadounidense continuaron la guerra económica contra Cuba, que se intensificó después de la caída de la Unión Soviética. Pero el Departamento de Estado de Trump, dirigido por el cubano-estadounidense Marco Rubio, lo ha llevado a un nuevo nivel y declarado a la isla una de sus principales prioridades. El propio Trump ha declarado que Cuba es la “siguiente” en la lista de países que son objetivo de un cambio de régimen. “Podríamos pasar por Cuba cuando terminemos” con Irán, dijo el mes pasado.

En respuesta, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo que su país estaba preparado para repeler cualquier invasión de EE. UU., como había hecho durante la invasión de Bahía de Cochinos: “El momento es extremadamente desafiante y nos convoca una vez más, como el 16 de abril de 1961, a estar listos para confrontar serias amenazas, incluyendo la agresión militar. No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si se vuelve inevitable, derrotarla”.

En este contexto es donde se debe ver la financiación del gobierno de EE. UU. a una vasta serie de medios de comunicación que tienen como objetivo a Cuba; el ataque mediático es solo una faceta del planteamiento múltiple de Washington para el cambio de régimen.

Muchas de las organizaciones perfiladas aquí publican en inglés, y casi todas se utilizan como fuentes de información supuestamente creíbles sobre Cuba para los medios corporativos occidentales, lo que significa que los relatos del Departamento de Estado de EE. UU. Se introducen en la conciencia pública a través de esta red.

Muchos cubanos y estadounidenses no son en absoluto conscientes de que sus noticias sobre la isla provienen en gran medida de una matriz de medios oscuros financiados silenciosamente por el estado de seguridad nacional de EE. UU. a través de la NED y USAID. Su propósito es mantener el flujo de historias negativas para ablandar al público y hacerlo aceptar el cambio de régimen en la isla. Después de todo, en la guerra, la verdad es siempre la primera víctima.

Texto original: https://www.mintpressnews.com/revealed-usaid-ned-open-society-quietly-bankroll-cubas-independent-media-in-push-for-regime-change/290942/

Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelión como fuente de la traducción.


 

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