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Avionazo de Juan Camilo Mouriño: ¿narcovenganza contra Calderón o accidente?


sinlinea.mx


29 agosto, 2026

 

Anabel Hernández ha sostenido que el accidente de Juan Camilo Mouriño pudo haber sido un atentado vinculado al crimen organizado.


Uno de los accidentes aéreos más memorables en la historia reciente de México tuvo lugar  el 4 de noviembre de 2008, cuando murió el entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño.


En esa fecha, un avión Learjet 45 se estrelló en la zona de Las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, a pocos kilómetros del Aeropuerto Internacional Benito Juárez.


La aeronave transportaba a Juan Camilo Mouriño, entonces titular de la Secretaría de Gobernación durante el gobierno de Felipe Calderón.


¿Cómo fue el avionazo de Juan Camilo Mouriño?

El saldo del percance fue devastador: murieron los ocupantes del avión y también personas en tierra, además de registrarse decenas de heridos tras el impacto en una zona urbana de alta densidad.


La tragedia sacudió al país no solo por la magnitud del accidente, sino por el perfil de las víctimas y el momento político en el que ocurrió, en medio de la llamada “guerra contra el narcotráfico”.


Además de Mouriño, en la aeronave viajaban figuras clave del gobierno federal. Entre ellas se encontraba José Luis Santiago Vasconcelos, uno de los principales operadores en la lucha contra el crimen organizado.


También iban funcionarios cercanos al círculo presidencial, como Miguel Monterrubio, director de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación; Arcadio Echeverría Lanz, coordinador de eventos; y Norma Angélica Díaz, funcionaria de esa dependencia.


La tripulación estaba integrada por el piloto Julio César Ramírez Dávalos, el copiloto Álvaro Sánchez Jiménez y la sobrecargo Giselle Carrillo.


La pérdida de estos perfiles representó un golpe humano y además político para la administración federal.


El siniestro dejó también la muerte del piloto y el copiloto, así como de dos mujeres, mientras que 40 personas resultaron heridas, de las cuales siete se encontraban en estado grave.


Asimismo, 30 vehículos quedaron completamente calcinados y otros 21 presentaron daños parciales por el fuego, según reportó en los primeros momentos de la emergencia Marcelo Ebrard, entonces jefe de Gobierno de la capital.


Cabe señalar que el Learjet 45 había presentado antecedentes de fallas desde 2005, cuando en noviembre de ese año el entonces secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, tuvo que cancelar un vuelo con destino a Mérida debido a un desperfecto en la aeronave que impidió su despegue.


Muerte de Mouriño representa duro golpe para Calderón

El impacto del accidente no solo se vivió en la capital del país. Ese 4 de noviembre, el entonces presidente Felipe Calderón se encontraba en Atotonilco, Jalisco, donde encabezaba un acto público como parte de una gira de trabajo.


Mientras ofrecía su discurso, comenzaban a circular versiones sobre la caída de una aeronave cerca de la Fuente de Petróleos, en la Ciudad de México


Sin embargo, nadie interrumpió al mandatario en ese momento, pese a la gravedad de los reportes que ya circulaban entre medios de comunicación.


Detrás del escenario, su equipo cercano, incluida su secretaria particular, Aitza Aguilar, el jefe del Estado Mayor Presidencial, el general José de Jesús Castillo, y el jefe de ayudantes, el coronel Castro, mantenía comunicación constante con autoridades en la capital para confirmar la información.


Fue el vocero presidencial, Max Cortázar, quien acudió directamente al lugar del siniestro y constató que no había sobrevivientes. Tras observar los restos calcinados de la aeronave, informó de inmediato al equipo del presidente.


Calderón fue notificado hasta que concluyó su discurso. Al recibir la noticia, detuvo su paso, se llevó las manos al rostro y tomó el teléfono.


De inmediato se dirigió al helicóptero que lo trasladaría al avión presidencial en Zapopan, desde donde regresaría a la Ciudad de México.


Durante el vuelo, el ambiente fue descrito como de absoluto silencio. El presidente, visiblemente afectado, giró instrucciones a su gabinete, incluyendo al entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y al titular de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, quien ya se encontraba en el lugar del accidente junto con el jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, y el responsable de seguridad local, Manuel Mondragón.


A bordo del avión presidencial, Calderón redactó el mensaje que ofrecería más tarde. Al aterrizar, cambió su vestimenta por un traje oscuro y corbata negra y emitió un breve discurso en el que, con voz entrecortada, describió a Mouriño como uno de sus más cercanos colaboradores y amigos.


¿Avionazo fue accidente o narcovenganza?

Las investigaciones, en las que participaron autoridades mexicanas y la National Transportation Safety Board, concluyeron que el accidente fue resultado de una combinación de errores humanos y factores operativos.


Entre las causas se identificó que uno de los pilotos no siguió las instrucciones de la torre de control, lo que derivó en la pérdida de control de la aeronave.


Posteriormente, la Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación determinó que el siniestro ocurrió por el encuentro con turbulencia de estela generada por un avión precedente, lo que provocó la caída a baja altura.


“Pérdida de control a baja altura y posterior impacto de la aeronave con el terreno, por encuentro con turbulencia de estela producida por la aeronave que le precedía”, declaró la dependencia.


El entonces titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez, descartó que se tratara de un atentado, al señalar que los restos del avión no mostraban indicios de explosión externa.


“Las partes del avión están completas. Las turbinas y el fuselaje están completos. Todo indica que se trata de un accidente”, reveló entonces Téllez 


Sin embargo, la periodista Anabel Hernández ha sostenido que el accidente pudo haber sido un atentado vinculado al crimen organizado, específicamente al Cartel de Sinaloa.


“La versión que yo tuve en su momento es que incluso el propio Felipe Calderón le dio a familiares de Juan Camilo Mouriño fue que había sido un ataque orquestado por el crimen organizado”, declaró la periodista.


Según su versión, el hecho estaría relacionado con tensiones entre el gobierno federal y grupos criminales en el contexto de la llamada “guerra contra el narcotráfico”.


Hernández ha señalado presuntos desacuerdos con figuras como Ismael Zambada García, así como disputas entre el Cartel de Sinaloa y el grupo de los Beltrán Leyva.


“El Rey Zambada, el hermano del Mayo Zambada, es detenido en la Ciudad de México por un grupo de la entonces Agencia Federal de Investigaciones que ya no estaba apoyando, protegiendo al Chapo Guzmán, al Mayo Zambada, porque los habían traicionado y se habían ido del lado del Cártel de los Beltrán Leyva”, afirmó.


¿Quién fue Juan Camilo Mouriño, mano derecha de Calderón?

Juan Camilo Mouriño Terrazo fue un político y economista hispano-mexicano que desempeñó un papel clave en el gobierno federal durante la primera década del siglo XXI.


Nació el 1 de agosto de 1971 en Madrid, España, y a los 18 años optó por la nacionalidad mexicana, país en el que desarrolló su carrera pública.


Juan Camilo Mouriño quién fue

Hijo del empresario Carlos Mouriño Atanes, expresidente del Real Club Celta de Vigo, y de Ángeles Terrazo, Mouriño se formó académicamente en Economía en la Universidad de Tampa, en Florida, y posteriormente obtuvo una maestría en Contaduría con especialidad en Finanzas por la Universidad Autónoma de Campeche.


Inició su trayectoria política en 1997, cuando incursionó en cargos de elección popular y más adelante se desempeñó como diputado federal plurinominal.


Su ascenso dentro del Partido Acción Nacional lo llevó a convertirse en una de las figuras más cercanas al entonces presidente Felipe Calderón, primero como jefe de la Oficina de la Presidencia y posteriormente como titular de la Secretaría de Gobernación en 2008.


Su carrera estuvo marcada tanto por su influencia en la toma de decisiones del gobierno como por diversas controversias.


En ese mismo año, fue señalado por Andrés Manuel López Obrador por presunto tráfico de influencias en la asignación de contratos a empresas familiares, acusaciones que Mouriño rechazó y que derivaron en una investigación legislativa que finalmente lo exoneró.


 

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