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Leche radiactiva de Conasupo: el crimen contra la salud e impunidad del PRI



sinlinea.mx

Staff Sin Línea
27 septiembre, 2026
 
6 min de lectura

Pese a las advertencias de la OMS, el expresidente Miguel de la Madrid adquirió al menos 40 mil toneladas de leche contaminada.
Durante las décadas que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se mantuvo en el poder a costa de fraudes electorales y represión popular, sus gobiernos cometieron diversos delitos en contra de la salud pública, como las quimioterapias falsas durante el gobierno de Javier Duarte en Veracruz, o la contaminación del Río Sonora en 2014 con Enrique Peña Nieto al mando.

Entre estos casos, destaca la leche radiactiva vinculada al desastre nuclear del accidente de Chernóbil que distribuyó la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo) durante la década de los años 80 y mediados de los 90, ya que los principales afectados por esta crisis sanitaria fueron los integrantes de un grupo poblacional históricamente vulnerado: las infancias.

Leche radiactiva Conasupo

La paraestatal, cuyo objetivo era ofrecer productos alimenticios a precios accesibles para las familias mexicanas, se convirtió en distribuidora de enfermedades y muerte en un caso que hasta hoy no ha sido esclarecido, pero que permanece indeleble en la memoria colectiva del país.

A casi cuatro décadas de los hechos, el caso sigue envuelto en contradicciones, omisiones y dudas sobre sus verdaderas consecuencias. Un recordatorio eterno del alcance que tiene, hasta nuestros días, la corrupción y opacidad perpetuadas por el PRI durante décadas.

Leche radiactiva de Conasupo: crimen sanitario del PRI

Para entender cómo la radiación de Chérnobil se infiltró a los hogares mexicanos, es necesario remontarse al 26 de abril de 1986, cuando ocurrió el peor accidente nuclear de la historia en la central ubicada en la entonces Unión Soviética, hoy Ucrania.

La explosión de uno de sus reactores liberó una nube radiactiva que se expandió por gran parte de Europa.

De Chérnobil a Conasupo

Países como Irlanda resultaron afectados cuando partículas como el cesio-137 y el estroncio-90 se depositaron sobre cultivos y pastizales.

El ganado que se alimentó de estos terrenos produjo leche contaminada, lo que generó una crisis sanitaria en el sector agropecuario europeo.

Ante este escenario, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió alertas para evitar la comercialización de alimentos contaminados. Sin embargo, empresas europeas buscaron nuevos mercados para deshacerse de estos productos.

En ese contexto, la Irish Dairy Board intentó colocar miles de toneladas de leche en polvo contaminada en países fuera de Europa. Brasil rechazó la oferta tras detectar radiación, pero México sí concretó la compra.

Durante el gobierno del presidente Miguel de la Madrid, entre 1986 y 1987 se adquirieron al menos 40 mil toneladas de leche en polvo a Irlanda.

Parte de estos cargamentos presentaba niveles de radiación muy por encima de los estándares internacionales.

Miguel de la Madrid Conasupo

Mientras la norma internacional permitía un máximo de 150 becquereles por kilogramo, algunos lotes alcanzaban hasta 2 mil 700 becquereles.

A pesar de advertencias de organismos internacionales y diplomáticos, como el embajador Antonio González de León, la compra se concretó.

La responsabilidad de distribuir el producto recayó en la paraestatal Conasupo, encargada de abastecer alimentos básicos a la población más vulnerable.

Así se infiltró la radiación de Chérnobil en los hogares mexicanos

Los cargamentos arribaron al puerto de Veracruz y comenzaron a distribuirse en todo el país. Millones de personas consumieron la leche sin conocer su origen ni los riesgos asociados.

Uno de los primeros indicios del problema surgió cuando el vicealmirante Manuel Rodríguez Gordillo detectó anomalías tras reportes de enfermedades en personal naval que había consumido leche proveniente de cargamentos robados.

El militar solicitó análisis al físico Miguel Ángel Valdovinos, quien confirmó niveles de radiación hasta 10 veces superiores a los permitidos. Sin embargo, sus hallazgos fueron ignorados.

Conasupo cáncer infantil

Lejos de atender la alerta, las autoridades desacreditaron a los denunciantes. Valdovinos fue cesado de su cargo y Rodríguez Gordillo enfrentó acusaciones y represalias, en un intento por silenciar el escándalo.

A pesar de que algunas dependencias como la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear iniciaron estudios, estos ocurrieron meses después de que la leche ya había sido distribuida.

“[Conasupo] negligentemente importó leche contaminada con Cesio radiactivo procedente de Irlanda, en 1986 […] La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias no pudo muestrear 12,920.63 Toneladas Métricas, de un total de 28,378 Toneladas Métricas, de leche en polvo procedente de Irlanda durante 1986, porque ya habían sido comercializadas entre los meses de septiembre de 1986 y enero de 1987. De esas toneladas no se pudieron establecer niveles de radiactividad contenidos”, se lee en el informe.

Leche radiactiva provocó denuncias y protestas en la ciudadanía
A finales de los años 80 y principios de los 90, el caso comenzó a hacerse público gracias a investigaciones periodísticas y la presión de organizaciones civiles como Greenpeace.

Reporteros de El Universal documentaron irregularidades, como el almacenamiento de miles de toneladas de leche contaminada en bodegas, así como su presunta dilución para seguir comercializándola.

Conasupo crimen sanitario

También se reportaron casos específicos, como el de más de 200 menores que consumieron leche contaminada en una guardería del Issste.

Las versiones oficiales aseguraban que parte de la leche fue devuelta a Irlanda, pero otros testimonios indicaban que una cantidad considerable fue distribuida o incluso enterrada clandestinamente en lugares como Tultitlán, Estado de México.

En 1998, una comisión legislativa dio por cerrado el caso, aunque reconoció irregularidades y la posible existencia de toneladas de leche enterradas sin control sanitario.

Conasupo desata crisis de salud pública
Uno de los aspectos más controvertidos del caso es su impacto en la salud pública. Aunque autoridades afirmaron que no existía evidencia concluyente de daños, diversos especialistas y testimonios apuntan a un aumento en enfermedades graves.

Datos del Hospital Infantil de México Federico Gómez señalan que entre 1987 y 1997 se registró un incremento en casos de cáncer infantil, con cerca de 900 diagnósticos anuales y una tasa de mortalidad del 30 por ciento.

Cáncer infantil Conasupo

Historias como la de Maribel Torres, diagnosticada con osteosarcoma tras consumir productos de Conasupo, se convirtieron en símbolo de las posibles consecuencias del escándalo.

Sin embargo, nunca se realizó un seguimiento epidemiológico integral, lo que dejó en la incertidumbre el verdadero alcance del daño.

¿Quién fue el responsable por la distribución de la leche radiactiva?

A lo largo de las investigaciones, diversos funcionarios fueron señalados por su posible responsabilidad, entre ellos José Ernesto Costemalle, directivo de Conasupo; el exsecretario de Salud Guillermo Soberón; y otros funcionarios del sector.

También surgieron nombres como Raúl Salinas de Gortari y el intermediario Eduardo Cabazos, aunque las acusaciones no derivaron en sanciones contundentes.

Raúl Salinas de Gortari Conasupo

En 1996, el caso fue cerrado oficialmente sin castigos significativos. Años después, investigaciones periodísticas y solicitudes de transparencia han intentado reabrirlo, sin éxito definitivo.

Incluso en 2022, el Instituto Nacional de Transparencia ordenó la apertura de documentos históricos relacionados con el caso, pero la información completa aún no ha sido revelada.

A casi 40 años del caso, continúan buscando justicia
El escándalo de la leche radiactiva no solo evidenció fallas en la regulación sanitaria, sino también problemas estructurales de corrupción, opacidad y negligencia institucional.

Hoy, el caso permanece como un recordatorio de los riesgos de ignorar advertencias científicas y priorizar intereses económicos sobre la salud pública.

Crimen sanitario Conasupo

Mientras tanto, comunidades como la de Lechería, en Tultitlán, siguen conviviendo con terrenos donde presuntamente se enterraron residuos contaminados, sin claridad sobre su impacto ambiental, pero con la demanda de construir espacios recreativos que beneficien a la comunidad.

“Es que el terreno es bastante grande y ahí puede caber un centro deportivo; cabe también, pueden ser salones para cursos, clases, también puede haber una pequeña clínica o dispensario clínico, algo así por el estilo”, señaló María de la Luz Juárez, vecina del lugar.

Conasupo leche radiactiva

A casi 40 años de lo ocurrido, diversos analistas y periodistas recuerdan la crisis de la leche radiactiva como un episodio donde la confianza en las instituciones se vio profundamente vulnerada y cuyas consecuencias, para muchos, aún no han sido completamente esclarecidas.


 

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