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Si se investiga, aún se puede saber a quiénes rescató Fobaproa: Amador


sinembargo.mx

 ENTREVISTA

El Secretario de Hacienda indicó que una investigación exhaustiva permitiría conocer a quiénes y a qué empresas benefició el rescate bancario del Fobaproa impulsado por Zedillo.

Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado Gómez

10/09/2026 - 12:05 am

Ciudad de México, 10 de septiembre (SinEmbargo).– Es posible saber a qué bancos y empresas se rescató con el Fobaproa por decisión de Ernesto Zedillo mediante una investigación exhaustiva, planteó el Secretario de Hacienda, Édgar Amador Zamora, en entrevista con “Los Periodistas”, programa de SinEmbargo Al Aire.


—¿Es posible todavía hoy abrir esa barriga y explorar justamente el contenido del rescate, a quién se rescató y exhibir al menos los nombres y las empresas a las que se rescató? —preguntó Alejandro Páez Varela al Secretario de Hacienda.


—Dependerá mucho de la discusión pública. A nosotros lo que nos toca es cuidar el crédito público del país y eso es algo que tenemos que preservar.


—¿Pero esa documentación existe; ese registro está ahí? —insistió.


—Tendría que haber una investigación exhaustiva sobre lo mismo.


La deuda del Fobaproa tiene su origen en el rescate bancario aplicado después de la crisis financiera de 1994, cuando Ernesto Zedillo rescató a bancos y grandes empresarios, cuyas deudas privadas fueron convertidas en públicas por la Cámara de Diputados en diciembre de 1998. Los pasivos ascendían entonces a 552 mil millones de pesos y, después de convertirse en deuda pública, para el 1 de enero de 1999 sumaban alrededor de 600 mil millones de pesos. En unos meses aumentaron cerca de 50 mil millones de pesos. A la fecha, los mexicanos han pagado por esta deuda privada alrededor de 1.6 billones de pesos.


“¿Qué hay detrás de esa deuda? Detrás de una deuda pública, detrás del financiamiento en el que incurre el Estado mexicano, hay infraestructura, hay trenes, hay carreteras, hay refinerías, hay hospitales, hay bienes públicos. Y detrás de ese compromiso financiero que se hizo, hay créditos para personas y gente que no nos constó que fuera un incremento en el stock de capital del país. Creo que esa es la parte más importante: estamos cargando con pasivos que probablemente fueron préstamos casi hasta personales y que se convirtieron en deudas públicas”, señaló Édgar Amador Zamora.


Con el paso de los años, esa deuda no sólo se mantuvo, sino que fue refinanciándose bajo condiciones que prolongaron su pago. Una parte está contratada a tasa fija y otra a tasa variable, por lo que los incrementos en las tasas de interés y las tensiones en los mercados internacionales pueden elevar todavía más su costo financiero.


En ese sentido, el Secretario explicó que fueron la administración de Ernesto Zedillo y los gobiernos posteriores los que terminaron permitieron que fuera así. “Las administraciones de Zedillo y las subsecuentes validaron este mecanismo, fueron quienes oficializaron este pasivo del sector público”.


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Precisamente por ello, el problema de esta deuda no radica únicamente en el monto original, sino también en la forma en que fue estructurada. Los vencimientos se han cubierto mediante la emisión de nuevos bonos, lo que ha permitido posponer el pago del principal y extender el pasivo durante varias décadas.


El propio Amador indicó al respecto que los contribuyentes mexicanos han pagado alrededor de 1.6 billones de pesos por concepto de esta deuda y, sin embargo, el monto principal no sólo no ha bajado, sino que ha crecido.


“Claramente es algo que se convirtió y lo sabíamos, y en su momento el movimiento advirtió sobre la gran carga que representaría para los mexicanos este rescate de los créditos bancarios posteriores a 1994, pues aquí estamos constatándolo: es una carga que seguimos soportando los contribuyentes y el pueblo de México”, señaló.


Otro elemento relevante es que, durante los primeros años de este siglo, el país contó con ingresos petroleros extraordinarios, impulsados en buena medida por la alta producción del yacimiento de Cantarell y por precios internacionales favorables. Esos recursos adicionales pudieron haber sido utilizados para amortizar una parte importante del principal del Fobaproa y contener el crecimiento de la deuda. Sin embargo, una proporción considerable de esos ingresos se destinó al gasto público, mientras el pasivo derivado del rescate bancario continuó creciendo y refinanciándose.


“Quienes no cuidaron el crédito público fueron esas administraciones (la de Zedillo y las subsecuentes del PRI y PAN), que asumieron pasivos privados convirtiéndolos en públicos. Creo que necesitaríamos un mejor nivel de discusión sobre en qué se utilizaron los recursos de crédito durante las administraciones de la Cuarta Transformación: en mejora a la infraestructura pública, en proyectos de desarrollo regional que han producido una reducción histórica de la brecha de desigualdad y una reducción de la pobreza. Creo que no somos iguales”, apuntó.


Alejandro Páez Varela y Álvaro Delgado Gómez

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