Respetable Logia Simbólica Centauro No. 9-96
R.·. E.·. A.·. A.·.
¿Qué debo hacer para ingresar a la masonería?
(Príncipe Rosacruz Gr.18)
Prologo:
El cuerpo biológico del hombre es temporal, de modo que hablar de la vida eterna, es hacerlo de la inmortalidad del alma. Todas las ideas, sin importar si coinciden o difieren con lo aquí expresado, son dignas de respeto y consideración. El presente no son afirmaciones absolutas, sino hipótesis producto de reflexiones y meditaciones personales.
“LA RESURECCIÓN DEL ALMA”
(Príncipe Rosacruz Gr.18)
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Ef. 2:10. Las hechuras obviamente es la materia primordial cósmica organizada como cuerpos, por las fuerzas cósmicas o de la naturaleza. Cuerpos como los del hombre entre otros, el cual está sometido a las leyes cósmicas, como el nacer, crecer, morir y renacer, como está representado por el Uróboros, la serpiente que se devora su propia cola.
Las almas como elementos energéticos, como la materia y vida, son eternos, solo cambian y se transforman para volver a renacer, porque forman parte de la naturaleza creadora de Dios, y él es eterno.
El hombre encarnado solo posee una parte, un fragmento de vida en la eternidad. El hombre es doble en su naturaleza y trino en su manifestación, doble como alma y cuerpo, y trino como un ser vivo encarnado como resultante de la unión de los opuestos.
El hombre es lo que sus recuerdos. El hombre desde el momento de nacer, ha acumulado una cantidad de experiencias, o recuerdos, que le dicen que él es el Sr. “Juan Pérez”, que nació en tal fecha y que sus padres fueron “María López” y “Pedro Pérez”, y estudio en tal y cual escuela, está casado con Margarita Gutiérrez y tienen dos hijos, y es Dr. en medicina Como profesión, etc. Si Juan Pérez perdiese tales recuerdos, aunque continuara viviendo, Juan Pérez dejaría de existir.
La vida eterna del hombre radica en conservar los recuerdos de lo que fue antes de nacer, en la vida presente y aún después de su muerte biológica. Si el hombre después de su muerte biológica, continuara viviendo en su alma, o cuerpo espiritual, y no recordara las experiencias de lo que él fue como Juan, Pedro o como se llame, entonces realmente habrá muerto.
Se “dice” que el alma del hombre es inmortal, y que el subconsciente, o más bien el inconsciente del hombre encarnado es la consciencia del alma, y que ésta guarda el recuerdo de todas nuestras experiencias en sus múltiples encarnaciones desde el inicio de los tiempos.
Se podría debatir, que el inconsciente del hombre al igual que Dios, no es posible conocerle, por lo tanto, no sabríamos sí ahí se conservan los recuerdos que el consciente no recuerda. Sin embargo, le conocemos, o podemos inferir lo que ellos son, por el fenómeno de la manifestación, haciéndose presente en nuestra consciencia por sus efectos, como Dios, y esto vuelve el objeto y sujeto en uno solo, y somos lo que somos capaces de percibir conscientemente ante el fenómeno de la manifestación.
Se ha observado, que por medio de la hipnosis es posible hacer una retrospección hasta la infancia de la presente encarnación. Algunos Psiquiatras y Psicólogos van más allá de la presente vida, como Dr. Brian Weiss. y Joel L. Whitton, que escriben sobre pacientes que han retrocedido en el tiempo hacia vidas pasadas; Se “dice”, que algunos pacientes hablan en diferentes idiomas, y de lugares y personas conocidas en otras vidas, y a las cuales han ido a visitar y han confirmado sus recuerdos. Esto no es posible confirmar por mí, por lo cual lo dejo como un comentario a considerar.
El hombre siempre ha podido sostener un dialogo interno consigo mismo. Podría ser él mismo quien pregunta y responde a través de la voz internalizada de una “consciencia autoritaria”, o una “consciencia humanística”, como la del “súper yo” y el “ello”, o la voz del gran engañador, nuestro propio “ego”.
En la psicología se denomina al “ego” como el “yo” por ser la parte dinámica de nuestra mente que nos relaciona con el medio que nos rodea, pero en misticismo, el “ego” no es realmente nuestro propio yo, sino la parte de nuestra mente que se ha condicionado por las exigencias de la sociedad. Repito: todo ser humano puede sostener un dialogo interno consigo mismo, sin llegar a clasificarse como la esquizofrenia que distorsiona las realidades de la vida y el universo.
Por medio de la “meditación”, se pueden alcanzar estados de relajación física y mental, donde el “yo”, puede liberar su atención de las exigencias del físico y el medio que nos rodea y convertirse en observador de la actividad de nuestra propia mente; esto nos lleva a preguntarnos ¿Quién es el observador?, y ¿Quién él observado?, y ¿Quién es el que ordena y quien es el que obedece?
Al percatamos de esta dualidad, donde una parte reacciona generando ideas aleatorias, y en apariencia independiente de la parte mental que la observa, nos parece que detrás de esa parte que se mueve inquietamente, aparentemente existe algo como una mente autónoma e independiente del físico, y más permanente o propio, como nuestra personalidad mental, o consciencia del alma. Teniendo como fundamento todo lo anterior, y siendo conscientes de esta dualidad, pregunto ¿Quién es el que desea saber, o conocer al observador?… ¿Sera el mismo que dificulta conocerlo?… ¿El ego?
Considerando la posibilidad de la inmortalidad del alma o la vida eterna podríamos preguntarnos: ¿Cuál fue el propósito, o fin que buscaba el alma al encarnarse en un cuerpo temporal y físico, y pasar por las dificultades propias de los ciclos de vida y muerte sobre la tierra? Quizás la respuesta no sea propia de una mente objetiva, o una consciencia ordinaria del hombre encarnado, y llegue a ser insatisfactoria y debatible en gran parte, pero no es posible permanecer indolentes ante la necesidad de obtener respuestas y alguna de ellas podría ser. El alma es perfecta en su naturaleza por ser una emanación directa de Dios, sin embargo, viene a la tierra a desarrollar consciencia y mente por las experiencias en el trato con el cuerpo físico y las experiencias con el universo circundante… Viene a adquirir, o desarrollar su autoconsciencia.
El alma “como” una energía “ciega”, o “inconsciente” que anima el cuerpo físico, “podría” haber obtenido como resultado de tal conjunción, la formación, o ampliación de la consciencia en el hombre; lo anterior exigiría un cuerpo altamente organizado, de la tal forma que pudiese darse tal “fenómeno”; ambos elementos de esta ecuación, tendrían que contener los elementos formativos para alcanzar el propósito de consciencia y mente.
El libro apócrifo de Enoc (Enoch) habla metafóricamente que los hijos de Dios, viendo que las hijas de los hombres eran hermosas, bajaron en la cima el monte Hermón en los Montes de Sión y tomaron mujeres engendrando hijos; Estos Ángeles no bajaron al valle, y solo seleccionaron entre las mujeres que pudieron subir a la cima; tomando en cuenta que mencionar a las mujeres es hacerlo de la materia organizada como cuerpos humanos, entonces entendemos que seleccionaron los cuerpos materiales o físicos que estaban de tal forma evolucionada en su organización que les permitiera alcanzar sus propósitos al unirse a ellas… Alcanzar o ampliar su consciencia.
Aparentemente la consciencia (La Luz) como principio de mente, es el gran tesoro a alcanzar y conservar en el universo. Esto nos lleva inevitablemente a considerar la existencia de una mente y alma cósmica, o universal que aportara los elementos para la formación del universo y la humanidad, teniendo como intencionalidad alcanzar una consciencia mayor (La Gran Luz). El hombre no concibe la posibilidad de que Dios pudiese evolucionar junto con el hombre, grave error, porque al no conocer lo que es Dios, no puede negar nada, y todo tiene posibilidad de ser. Sin embargo, negar la existencia de Dios es negar la existencia del alma, porque ambos son una misma cosa.
Friedrich Von Licht en su libro: “El Fuego Cósmico”, nos habla de la raza aria, la raza polar, la raza hiperbórea, palabra que traduce como “más allá del viento del norte” y continúa diciendo: “hiperbórea es la residencia del sol, el dador de luz, calor y vida”. El sol siempre ha sido “símbolo” de Dios, la mayoría de los dioses que el hombre ha tenido, han sido dioses solares, cuyas vidas son simbolismos alegóricos del viaje del sol sobre la bóveda celeste; El sol como origen de la vida y de la luz, son símbolos de la “consciencia” que le permite ser “consciente” de nosotros mismos, como un ser vivo y de su entorno, y la frase que más me gusta es la que dice: “sí el hombre ya poseía la consciencia desde antes de nacer, que maravilla, y sí nació en el crisol del cuerpo humano, más maravilla todavía”. Quizás mi edad me hace confundir las palabras de Friedrich Von Licht con las de Fulcanelli, al grado que he llegado a pensar que son la misma persona o grupo, que por cierto la palabra Fulcanelli parece provenir de “Fulcan-Elli, Vulcan-Eli, Vulcano-Elías, es decir, Hefestos y Helios, las divinidades griegas del Fuego Interior y del Sol”. Otra palabra que me llama la atención es “raza aria”, ¿aria de Aries?, o ¿de aire?, Aries o cordero ¿de dios? Con que inician los signos zodiacales, y Aire, elemento vital para la vida humana y la existencia del fuego y la luz.
El sol siempre ha sido un “símbolo” del Dios único, el fuego es su hijo que anima y genera vida como un alma universal, y la luz que emana del fuego es la consciencia que disipa la oscuridad; y el “calor” es la sensación y experiencia de estar vivos, y que hace evolucionar nuestra consciencia.
Sol, Fuego, Luz, y Calor siempre están presentes y unidos, aun bajo los cambios “aparentes” de nacer, crecer, reproducirse, y morir; El universo es cambio constante, porque aún está en proceso de formación. El Alma y consciencia del hombre también.
Ahondar en un tema tan abstracto con el presente, es bastante difícil y polémico; En experiencias de profunda relajación y meditación donde la consciencia se aleja de las exigencias de la carne, la mente y el mundo objetivo, la consciencia se vuelve “consciente” en medio de un universo de formas plásticas y cambiantes, que poco a poco van adquiriendo formas más estables en medio de escenarios propios del ámbito del espíritu, y de acuerdo a la intención del meditante.
La palabra “Meditar”, viene de “Mediar”, o “Medio” (la cámara del medio) donde el hombre busca un estado medio o intermedio como el subconsciente, o “preconsciente”, donde el hombre tiene un pie en el consciente y otro en el inconsciente, posición que le permite atisbar, o vislumbrar un poco de ese mundo oculto e inconsciente del hombre, o el mundo propio del alma. o tal vez ¿Es la pulsión instintiva de la sobrevivencia la que nos hace “creer” en todo este mundo de abstracciones donde el hombre podría continuar viviendo después de su muerte biológica?
El concepto esotérico no es algo oculto entre palabras, símbolos y ceremonias extrañas, sino que se refiere a la parte oculta, o difícil de observar como el interior del hombre. Los alquimistas cuando mencionan la palabra “Hermético”, se refieren la parte más alta y profunda del hombre que permanece “cerrada” para la consciencia ordinaria de la humanidad, a la esencia del ser humano que no es “exactamente” el cuerpo físico, sino su consciencia donde él se percibe a sí mismo en sus más íntimos y amplios detalles y contextos de lo que él es… Para conocer a dios, es menester conocer al hombre primero.
El alma, o la vida como temporal o eterna, puede tener diferentes concepciones: el biólogo, psicólogo, medico, religioso, místico, nihilismo, dogmático, etc. Todos tienen su propia verdad, y todas son dignas de respeto y consideración, sin embargo, la propia es la importante, y esta se va formando por las experiencias vivenciales propias, no por palabras, y menos si son ajenas.
Es fácil hablar de aquello que nuestros sentidos físicos pueden percibir, pero también existen realidades como colores y sonidos que escapan a nuestra percepción física. Todo cuanto existe está constituido con los mismos elementos, diferenciándose unos de otros, por su grado vibratorio que le permiten distintos grados de solides, textura, olor y color, manifestación y percepción, el hombre no es diferente a lo anterior.
En un tiempo pasado, pensamos que los átomos compuestos de electrones, protones y neutrones, era lo más pequeño que podía existir; hoy se han descubierto partículas subatómicas como los quarks que componen los protones y neutrones. Hoy consideramos que los límites y características de la energía en sus “últimos términos”, las desconocemos aún. ¿Entonces porque negar la existencia inmortal del alma?
En un inicio llame a este trabajo, “Vida Eterna”, Porque la fuerza de vida, no es posible que solo tenga manifestación aquí en la tierra, o solo en mí, y, si en este planeta la vida desapareciera, lo más probable es que aparecería en otro planeta; La vida como género es eterna, porque aún con la desaparición del hombre sobre la faz de la tierra, la vida continuaría en otros seres tan organizados como nuestros cuerpos físicos, o tan simples como los seres unicelulares. El hombre es manifestación de la vida misma, y esta es eterna.
Hablar de la vida eterna, me llevo inevitablemente a la Consciencia, el Alma y Dios, porque en sus últimos términos, la inmortalidad reside en conservar consciencia, vivo, o muerto físicamente, de lo que yo soy y siendo el cuerpo físico (la escuadra) temporal, la vida eterna solo puede residir en el alma (la escuadra) y está es parte de Dios. El hombre no es un cuerpo físico con consciencia, sino consciencia en un cuerpo físico y dondequiera que esté la consciencia del hombre, ahí estará su realidad… ahí estará él.
El hombre que sufre un desmayo por cualquier circunstancia, se dice que esta inconsciente, y no se da “cuenta” de su entorno, ni de sí mismo, en otras palabras, al estar su consciencia ausente en ese cuerpo, “él no está”. De igual modo cuando alguna persona sufre “muerte cerebral”, su cuerpo continúa vivo, pero él ya no mora en ese cuerpo.
el hombre verdadero es consciencia y mente, y estas son expresiones de la vida y del alma que es eterna por ser parte de la naturaleza misma de dios.
El hombre puede evocar experiencias pasadas, y proyectar su consciencia a proyectos de vida futuros, pero lo que le permite “revivir” estas experiencias pasadas y su probable futuro, es el “ahora”, el eterno presente.
En el instante preciso en que soy autoconsciente de mí mismo, y siento la vida palpitar y fluir entre mis cuerpos Físico, Emocional, mental, y espiritual, esto me dice que estoy vivo; si la muerte me sorprende un día y yo no logro conservar mi “consciencia en forma extracorpórea, entonces, realmente estaré muerto.
El hombre vive en un eterno presente, en el lugar y momento en que su consciencia se encuentre.
La vida es eterna y la existencia del alma también; el hombre “puede” probarse a sí mismo esta realidad, pero no puede probarlo a otros; la verdad no descansa en el dogma, o fe ciega, ni en las palabras, sino en la experiencia personal; la experiencia es el medio, el ser es quien observa y es consciente. Si el yo físico es finito, busquemos nuestra infinitud en lo profundo de nuestro “ser”; introvertamos nuestra consciencia a través la “meditación profunda” en búsqueda de nuestro propio y verdadero yo soy yo (Ehyeh Asher Ehyeh).
Si alguien no puede alcanzar tal comprobación por ella misma, no importa, nuestra existencia de aparente temporalidad, no debe provocarnos un trauma ni ansiedad que nos impida disfrutar y ser felices en nuestra vida actual. Algún día recordaremos.
Existen personas que por su formación religiosa no son felices ni disfrutan de los placeres del mundo y de la carne por temor a perder la vida eterna por desagradar a Dios. Los disque “pecados” (error) de un hombre ordinario, no son tan importantes como para distraer a Dios de sus responsabilidades cósmicas, o ¿vos te crees tan importante como para que Dios este atento a tu muerte para llamarte a cuentas?, en última instancia a quien daremos cuentas de nuestra vida, es a nuestra propia consciencia, que un poco paradójico, forma parte de la consciencia universal, y ésta de Dios.
La incertidumbre de la no certeza provoca ansiedad en el hombre. Como el pensar en una vida más abstracta como la espiritual después de la muerte física, donde nuestra mente objetiva no encuentra sustento en una seguridad de existencia futura. ¿Qué importa si el alma y la vida son eternas? si nuestra vida efímera de 70, 80, o 100 años es nada comparada con la vida de los planetas y galaxias celestes, debemos disfrutarla sanamente y al máximo. Nuestra vida terrenal es un pestañeo perdido en la eternidad del universo y de Dios. Vivamos hoy como si fuera el último día de nuestra existencia.
Parecemos actores, o personajes de un libro de historias, que pretenden arrebatarle la pluma al autor para continuar escribiéndola, y agregándole capítulos tras capitulo en un sinfín eterno. Sin embargo, todos somos hijos de Dios y herederos de la eternidad por derecho de linaje y estirpe. ¿Acaso no lo dice San Pablo, y el Salmista?… dioses sois. (Salmo.82).
Si el alma es la consciencia e inmortalidad del hombre, y donde está la consciencia del hombre, ahí está su alma. De modo que podemos decir que el hombre posee varios cuerpos donde sucede tales manifestaciones, un cuerpo energético, otro físico, y otro mental. Pero su piedra cubica donde se apoyan en estos momentos, es el cuerpo físico, cuidemos nuestro presente vehículo material, emocional, mental, y espiritual como uno solo. Vivamos cada instante de nuestra vida siendo felices para alegría del alma y de nuestros seres amados. El mañana y futuro espiritual lo creamos hoy; El hombre es la inversión más cara y valiosa en el proyecto de Dios llamado Universo.
CONCLUYO SIN TERMINAR.
Todo es eterno, todo es energía, todo es fuerza, todo vibra, todo se mueve, nada muere, solo se transforma.
“SER O NO SER”.
El ser primero, o consciencia universal, en su lucha por sobrevivir en lo físico, mental y espiritual, y sentirse a sí mismo vivo, se expandió, múltiples se hicieron sus formas y compleja su naturaleza, al adquirir, expandir, y conservar su propia autoconsciencia de ser.
El ser universal, conoce a sí mismo, creando y sintiendo a través de sus propias creaciones: el universo y el hombre.
LA ESENCIA DEL HOMBRE, SU ALMA, ES CONSCIENCIA.
Este es el secreto de la acacia, la palabra perdida, la consciencia espiritual como un ente vivo y consciente de sí mismo, y de ser.
Este es el misterio de la encarnación del verbo, palabra que fuerza, acción y reacción de vida, porque somos mientras actuamos, porque nos sentimos vivos actuando. Este es el sentido de la vida, la sobrevivencia.
Este es la revelación del secreto Masónico, que, a pesar de ser leído, o escuchado, continúa siendo secreto por su propia naturaleza, porque la revelación y saber verdadero de tal secreto, es una experiencia personal, interior, intima, mística, esotérica, y secreta. Que se llama consciencia profunda de ser, o del ser.
Este es el significado de la frase: “Ordo Ab Chao” de los grandes comendadores Gr. XXXIII, donde el ser interior, sobrevive en la acción al imponer orden dentro del caos; Todo es acción y reacción, todo vibra, todo se mueve, todo se transforma.
El ser, es el significado de la frase: “Iveni verbum in ore leonis”, Encontré la palabra en la boca del león, del Gr. XIII Caballero Del Real Arco.
El ser, es “la palabra perdida” del Gr. XVIII Príncipe Rosacruz.
El ser, es la palabra en medio del del delta sagrado, en lo profundo de la la bóveda secreta de Enoc, del Gr. XIII Cabalero del Arco Real.
El ser, es el misterio revelado de la muerte y resurrección del Maestro Mason Gr. III, y del Gr. XXX Caballero Kadosch.
El ser es la luz de la consciencia en medio de las tinieblas de la materia: “Et lux in tenebris lucet, at tenebrae eam non comprehenderunt”.
“El cuerpo de B. Franklin, impresor. Como la cubierta de un libro viejo, con su interior rasgado, despojada de su texto y sus dorados, yace aquí, como alimento para los gusanos; Pero la obra no se perderá, Porque aparecerá de nuevo, En una Edición nueva y más elegante, Revisada y corregida Por el Autor”.
Por hoy, es cuanto mi pensar y sentir.
“Et verbum caro factum est et habitavit in nobis”
Fraternalmente.
Lázaharo Hael,’,
Nota:
Las palabras, son símbolos de símbolos, no son verdades por sí mismas, solo señalan hacia ellas.
El presente, son reflexiones y meditaciones personales, no representan necesariamente el criterio de la orden.
No escribo para todos, sin embargo, “El que tenga oídos para oír, déjenlo escuchar”.
Culiacán, Sinaloa. México. Domingo 26 de enero del 2025.
Esta entrada fue publicada en Grado No. 17, Grado No. 18, T02 - Grados Filosoficos Capitulares, T03 - Grados del Capitulo de Rosa Cruz, Trazados el 23 abril, 2025 por M.·. M.·. José David Santana Alaniz.


SOCIALES