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Sheinbaum y Lula: una alianza regional contra el fascismo



sinembargo.mx

29/10/2026 - 12:03 am

"La inédita alianza entre Brasil y México, los dos países más poderosos del hemisferio, puede empezar a hacer cierto el sueño de la unidad latinoamericana".

 Por Juan Carlos Monedero

Todos recordarán cuando un Juez corrupto, el Juez Moro, luego recompensado por Bolsonaro nombrándolo Ministro de Justicia e Interior, metió ilegalmente en la cárcel a Lula para sacarlo de la carrera electoral. ¿Qué hizo Lula pese a saber de la ilegalidad de la medida? Entrar en prisión y llamar a la calma a sus seguidores. Flavio Bolsonaro, reclamado por la justicia brasileña, ha huido a ese Estado sin Ley que son los EU gracias a una visa urgente de Trump y el tránsito cobarde vía Argentina que le brindó Milei. No hay noticia de que el ICE vaya a importunar al prófugo de la justicia.

La victoria de Lula Da Silva en las elecciones este domingo nos obliga a muchas reflexiones desde la izquierda sobre la democracia liberal, la democracia representativa. Precisamente porque es únicamente la izquierda quien defiende y obedece las reglas de la democracia representativa y del Estado de derecho, mientras que la derecha hace todo tipo de trampas para seguir jugando ese juego amañado (lawfare, uso de jueces prevaricadores, bulos, compra de votos, amenazas, violencia, impedimentos al voto). Y cuando, pese a todo, pierden las elecciones, patean el tablero, como hizo Bolsonaro padre y ha hecho Bolsonaro hijo huyendo del país y dejando, perdonen, como pendejos, a los 60 millones de brasileños que votaron a ese probado sinvergüenza y presunto corrupto que, como su padre y sus hermanos, están en la política sólo para depredarla.

Las elecciones en Brasil van a marcar la política americana durante los próximos años, por lo que hay que hacer un buen análisis, algo que no está pasando con la “janonesmanía”, que están usando los vendedores de humo para vender su mercancía averiada. El “milagro” más relevante de las elecciones brasileñas no es una campaña muy relevante en redes -importante porque la izquierda ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de su importancia- sino es el nacimiento de un encuentro entre dos países desencontrados, México y Brasil, que promete construir una alianza americana que hace cierto el sueño de la integración americana y puede hacer valer la soberanía frente a los decadentes EU.

La política como espectáculo quiere hacer de André Janones el responsable único de la victoria de Lula. Y no es del todo verdad, aun siendo cierto que sin su impulso, no se hubiera dado la vuelta al resultado. Recordemos que Lula se enorgullecía de no tener teléfono celular. Los que trabajan en las redes quieren presentar el Ejército de Lula y la tarea de Janones, capaz de movilizar emocionalmente a millones de personas, como la nueva máquina mágica, metiéndonos otra vez en la rueda espectacular de los medios que concede a algunos personajes cualidades mágicas que dejan de lado el que antes de Janones Lula había conseguido ya 54 millones de votos. Dicho de otra manera, Janones es mucho más auténtico que los vendedores de crecepelo digital que quieren convertir al Diputado de Minas Gerais en un mago como una forma indirecta de decir que ellos también saben de magia.

Lula consiguió finalmente 64 millones de votos, de los cuales conservó 54 millones de los obtenidos en la primera vuelta. Ganó 4.89 millones de personas que habían votado por otros candidatos. Casi cinco millones. Obtuvo 3.50 millones que habían votado en blanco o nulo. Es decir, los sacó de ese voto de castigo. Logró que 2.58 millones que no habían votado en la primera vuelta lo hicieran. Siempre se pensó que de ahí tenían que salir los votos que le dieran la victoria a Lula en la segunda vuelta. Sólo salieron 2.58 millones. Y finalmente votaron por Lula 430 mil que habían votado por Flávio.

En conclusión, la victoria de Lula tenía detrás las políticas a favor de los trabajadores de estos cuatro años, que han mejorado la vida de la gente, por ejemplo reduciendo la jornada laboral de 44 horas a 40 horas; la apuesta por la salud pública y la sanidad pública; el arrojo para prohibir las apuestas deportivas en línea y los casinos que, como ocurre siempre con el juego, golpean a las familias más humildes; apostar, ahora sí, por la soberanía de Brasil frente a un Trump que quiere humillar a las naciones; el vapuleo que le metió Lula al idiota de Bolsonaro jr. en los debates televisivos, especialmente cuando el hijo del golpista llamó a Lula “nueve dedos” y eso lo convirtió el antiguo tornero en una defensa de toda la clase obrera. Y, por supuesto, el jugar con mucha eficacia en la segunda vuelta con las reglas de juego de las elecciones, que pasan obligatoriamente a día de hoy por la guerrilla digital.

El papel digital de Janones
Ahí es donde Janones ha sido eficaz. Porque no se dejó ganar por la derrota en ningún momento ni asustar por esa derecha fascista -igual que no lo hizo Lula, aunque no pueda decirse lo mismo de los que le acompañaban-. Porque nombró sin vergüenza a Bolsonaro (sin un enemigo claro es difícil canalizar el vapor social) y también a Meta, Facebook y Whatsapp como herramientas de Trump, al tiempo que Lula lo denunciaba en los juzgados. Porque convenció de que había que gastar dinero en redes (aunque implique hacer ricos a los mismos que denuncias): Lula publicó 15 mil 757 anuncios en 30 días, contra mil 190 de Flávio, esto es, 13 veces más. Porque en la comunicación digital funciona la descentralización -el gran error inicial de Iván Cepeda en Colombia fue querer centralizar toda la comunicación digital- funciona la emocionalidad, el meme, la estupidez que hace reír, la épica de videojuego o película de la Marvel, la ausencia de discursos complejos y sesudos; colarse en los whatsapp de las familias, ocupar la escena digital en todos los ámbitos cotidianos. Cientos de millones de interacciones, miles de millones de reproducciones y vistas, casi cien millones de reacciones en whatsapp, 83 mil 120 anuncios de Meta, cuatro mil 773 posts de las cuentas oficiales.

Otro dato duro: En la segunda vuelta, el canal de YouTube de Lula ganó +1,23 M de suscriptores en 72 horas, mientras que el de Flávio, subió sólo 20 mil. El 22 de octubre, el Exército de Lula reenvió 648 mil veces el link de la live que hizo Lula con Janones. Y fue su video más visto en YouTube en la segunda vuelta: ni más ni menos que 7.3 M de vistas.

La conclusión es que las campañas electorales -con salvedades por supuesto para cada país- tienen que ser, como la guerra, híbridas. Hace falta tener resultados que presentar a la ciudadanía; hace falta mejorar la vida de los trabajadores; hace falta un buen liderazgo, algo esencial; hace falta recorrer el país para que la gente vea y toque al líder; hace falta cuidar mucho la radio -que a menudo se olvida- y la televisión, que sigue siendo esencial. Y hay que hacer una campaña de redes, con el lenguaje de las redes, las herramientas de las redes y la lógica de las redes para completar el juego. Aunque esa lógica sea más propia del marco de la derecha que de la izquierda. Pero no somos nosotros los que hemos escrito las reglas de estas democracias. Es lo que ha hecho Lula y por todo eso, por todo, ha ganado.

Análisis concreto de la situación concreta es la mejor enseñanza de Lenin: la victoria de Lula es un gran logro para la democracia en el mundo. La victoria de Lula, a semanas de las elecciones de noviembre de EU, debilita a Trump, va a seguir mejorando la vida de los brasileños, va a salvar el Amazonas (en los últimos 18 años se ha deforestado una extensión igual a Grecia), refuerza al México de Claudia Sheinbaum y quita otro argumento a la extrema derecha latinoamericana, debilita a la derecha española que, a semanas de las elecciones, había apoyado sin fisuras a Bolsonaro. La gente decente tiene por qué celebrar. Aunque toca seguir ahondando en el análisis de qué está pasando.

La parte amarga de la victoria
La victoria de Lula tiene parte de amargura, porque no hay que olvidar que en la primera vuelta se perdió una parte enorme del poder institucional en la Cámara de Diputados, en el Senado federal y en las gobernaciones. Lula ha ganado además llevando en su lista de número dos a Geraldo Alckmin, neoliberal conservador que perdió contra Lula en 2006. Como dato positivo, Lula ha avanzado legislación para evitar que los multimillonarios de las tecnológicas hagan trampas a la democracia. En las elecciones, Meta, esto es Facebook, Whatsapp, Threads e Instagram (puesta al servicio de Donald Trump), han perjudicado a Lula bajándole sus cuentas, limitando el número de visualizaciones, dificultando la difusión de anuncios y, como hace regularmente X (antiguo twitter) baneando cuentas, es decir, impidiendo su difusión. Desde EU, Trump ha hecho campaña a favor de Flavio Bolsonaro y en contra de Lula.

La detención en Bolivia del consultor Cerimedo, quien ha sido brazo ejecutor de la Doctrina Monroe en Honduras, Colombia, Argentina, Ecuador y Brasil, no ha frenado la tarea injerencista. Los verdaderos jefes están de Miami hacia el norte. Y la voluntad de Donald Trump de doblegar al continente no se frena porque caiga uno de sus sicarios. Tumbar a Brasil era el principal de los planes, como paso previo para acorralar al México de la 4T y Claudia Sheinbaum. El Alcalde de Salvador, en Brasil, fue detenido por impedir el transporte público para que la gente votara. Mujeres, servidores públicos y los jóvenes de las grandes capitales han dado la victoria a Lula frente a los que van a misa y los trabajadores autónomos. Y frente a todas las trampas.

Se perdieron, como digo, las elecciones al Congreso y al Senado, en algunos lugares por las divisiones de la izquierda. No se aprende.

Gobernar bien es condición necesaria
La gestión de Lula, al decir de los estudiosos de Brasil, ha sido de las mejores: indicadores sociales, económicos y productivos, la distribución de la riqueza, el papel que Brasil juega en el mundo, las obras de infraestructura y las políticas de vivienda, las de educación y cultura, las de combate al racismo y contra la violencia de género, el respeto a la institucionalidad democrática, el ejercicio de las libertades civiles y republicanas. Un experto en Brasil me decía: “A los pobres les ha ido mucho mejor que en la última década. Y, como siempre en los gobiernos del PT, a los ricos también”. Pero no basta. Ha faltado estar donde está la gente. Que es donde ya no está la izquierda y, sin embargo, están los evangelistas neopentecostales de la prosperidad.

El profesor colombiano Jorge Mantilla hacía énfasis en algo de lo que quizá deban tomar nota todas las izquierdas de América Latina. Dice este investigador que Lula

“- Creó el Programa Brasil contra el Crimen Organizado con la inversión más alta en la historia de Brasil: dos mil 500 millones de dólares.
- Se concentró en tres problemas: tráfico de armas, asfixia financiera y seguridad carcelaria. En este último convirtió decenas de centros de detención en cárceles de máxima seguridad.
- Lanzó una estrategia agresiva de control fronterizo para recuperar la joya de la corona y su principal activo geopolítico: la Amazonía. Allí logró reducciones históricas en reducción de la deforestación.
- Fortaleció y reformó la Inteligencia estratégica. La desmilitarizó tras los asaltos golpistas del 2023, reformó el Sistema Brasileño de Inteligencia (SISBIN), impulsó la cooperación regional y expandió la doctrina de inteligencia hacia la inteligencia artificial y soberanía tecnológica.
- Aprobó la “Ley Antifacción” creando un Banco Nacional de Datos sobre integrantes de facciones criminales, endureciendo penas y restringiendo toda clase de beneficios penitenciarios.
- Diseñó una arquitectura federal de seguridad que permitió la coordinación efectiva con municipios y gobiernos locales incluidas líneas de crédito e inversión local.

En resumen, Lula entendió el miedo y la impotencia que representa el crimen, la impunidad y la inseguridad. Entró a disputarle a la derecha el campo de la seguridad y ganó”.

La inseguridad es el gran tema de la extrema derecha en el mundo. Vinculado a un abandono de esos problemas. La extrema derecha crece en Francia o en España en zonas rurales donde parece que a la izquierda ya no le interesa estar. Y le dejan el terreno libre a la extrema derecha, que se junta con esas iglesias reaccionarias que también son un negocio. Y utilizan el fantasma de la inmigración para crear miedo.

No basta gobernar bien y para las mayorías (la izquierda paga carísimo cualquier caso de corrupción). La batalla cultural la ha perdido la izquierda y sólo por una enorme campaña emocional en redes ha podido remontar Lula. Mi amigo me escribe sobre la derecha: “Maneja medios de comunicación, la industria de las redes y del entretenimiento masivo. Manejan las religiones que colonizan el corazón y la mente de la gente más pobre. Están presentes, sea con las fuerzas de seguridad, sean con la criminalidad, sea con ambas, en las comunidades más pobres, disputando su derecho de propiedad sobre el miedo, sobre las razones de la inseguridad, del cuidado y la protección, sobre la familia, sobre el respeto a la vida, o sea, sobre el futuro.”

La capacidad de la derecha de renovarse no la tiene la izquierda. ¿Qué pasará cuando no esté Lula? Aunque a veces en la derecha también pesa la familia, como ha pasado con los Bolsonaro. Esta ha sido precisamente una de las causas de la derrota de la derecha al haber candidatos más centristas que podían haber logrado la victoria.

¿Qué campañas en el futuro?
Hay una hipótesis perturbadora. ¿Qué pasaría si la izquierda le entregara a consultorías internacionales todo lo que tenga que ver con las elecciones? Ellos se encargarían del candidato, de los mensajes, carteles, del manejo de las redes, TikTok, Instagram, Facebook, de los algoritmos, de la Inteligencia Artificial, de los bots, de la logística de campaña, de la defensa del voto en cada urna. Por supuesto, en discusión con la dirección política de la campaña. Actuando como sparrings de boxeo contra los cuales los políticos de izquierda tuvieran que discutir cada paso y con la fuerza de conocer las causalidades de cada decisión en el marco de unas elecciones en la democracia representativa. Dicho de otra manera, profesionalizar las campañas. Cuando el candidato es también el director de campaña no suelen funcionar las elecciones. Y tampoco convertir la política en un meme vaciada de contenido. Se trata de complementarlo. ¿No es lo que ha ayudado a hacer el Diputado Janones con su “ejército de Lula”?

La alternativa -que no son excluyentes- es hacer una campaña con una militancia movilizada, entusiasta, organizada, comprometida. La victoria de Lula ha sido posible porque el cinco de octubre, mientras los aparatos de los partidos estaban en shock, los estudiantes de la Universidad Federal Fluminense salieron a la calle a defender su derecho a la democracia, al medio ambiente, a la soberanía y a la alegría. De ahí se contaminó a la cultura, a los sindicatos, a los movimientos hasta llegar a los partidos que decidieron despertar. Y a las redes sociales a través de André Janones, un Diputado elegido en Minas Gerais por la Federación Rede-PSOL, que puso en marcha “Ejército de Lula”, una guerrilla digital (similar a la que usó Podemos en sus orígenes) que con 10 millones de seguidores movilizó digitalmente el lulismo con memes, IA, mensajes virales y una acción concertada que, en vez de situarse a la defensiva, se puso a la ofensiva. La renovación generacional ha sido esencial para esa movilización en redes donde el lulismo perdía por goleada. Y obligaron a los líderes políticos a bajar a la calle, cosa que no habían hecho en la primera vuelta. De manera que ha sido la ciudadanía vestida de rojo la que ha salido a la calle para evitar que el bolsonarismo les destruya la vida.

Es tiempo de que la izquierda piense la democracia representativa, sus límites, sus reglas de juego, el papel de la derecha actual, el desarrollo tecnológico, el papel del dinero, y se lo cuente a la ciudadanía. Porque la actitud de querer ser los mejores portados, cuando la derecha no duda en usar a jueces corruptos, a medios corruptos, a policías corruptos, a militares corruptos, así como a corromper a la ciudadanía para comprarle el voto, no deja mucho espacio a la izquierda. En Brasil se ha ganado, pero perfectamente se podía haber perdido. Se pelea contra gigantes, no contra molinos de viento.

Con la caía de la URSS, la izquierda se plegó al liberalismo político. Con Trump, es tiempo de que la izquierda recupere parte de su radicalidad política. Principalmente porque la alternativa es la barbarie. Y las nubes de guerra cada vez son más evidentes. Y Trump recibiendo a un prófugo de la justicia brasileña, igual que la DEA deteniendo al Fiscal boliviano que iba a imputar al Presidente Rodrigo Paz, igual que presionando a México en el entorno del T-MEC nos lanzan señales nítidas de que no se puede esperar nada democrático de los EU.

La inédita alianza entre Brasil y México, los dos países más poderosos del hemisferio, puede empezar a hacer cierto el sueño de la unidad latinoamericana, blindar a la región de la Doctrina Monroe frente a las bravuconadas militares y arancelarias de Trump y de lo que venga de EU, y llevar a la América Latina a acercar ese nuevo mundo que no termina de nacer y tanto se le espera.

Juan Carlos Monedero

Realizó estudios de licenciatura en Economía, Ciencias Políticas y Sociología. Es Doctor en Ciencias Políticas y profesor titular en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Hizo sus estudios de posgrado en la Universidad de Heidelberg (Alemania). Ha dado clases en diferentes universidades de Europa y América Latina y es profesor honorario en las universidades argentinas de Quilmes y Lanús. Ha asesorado a diferentes gobiernos latinoamericanos. Entre otros libros, ha publicado La transición contada a nuestros padres, El gobierno de las palabras, Nuevos disfraces del Leviatán, Dormíamos y despertamos, Curso urgente de política para gente decente (15 ediciones y publicado en cinco países), La izquierda que asaltó el algoritmo, El paciente cero eras tú y Política para tiempos de indiferencia (2024). Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales de CLACSO en 2018. Ha sido ponente central en la conmemoración del Día Internacional de la Democracia en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York y en la 28 Sesión Regular del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra. Tiene reconocidos tres sexenios de investigación. Es cofundador de Podemos, colabora en diferentes medios de comunicación y ha presentado durante cinco años el programa En la frontera en Público, donde tiene el blog Comiendo tierra.


 

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