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Como el PRIAN o MC...
La paradoja de la coalición de Morena con el PT y PVEM es que sin esos partidos pequeños, la 4T no podrá aprobar sus reformas. Pero sin Morena los aliados no consiguen votos.
Blanca Juárez
03/09/2026 - 12:05 am
Ciudad de México, 3 de septiembre (SinEmbargo).- El PT y el PVEM –socios de Morena en la coalición gobernante– han dejado claro durante los dos primeros años de la Presidencia de Claudia Sheinbaum Pardo que su respaldo tiene límites y precio. Ambas fuerzas han antepuesto sus propios intereses a la agenda presidencial y han demostrado que cuentan con los votos suficientes para bloquear reformas impulsadas desde Palacio Nacional, como ocurrió con la Reforma Electoral.
El episodio no sólo exhibió las fracturas dentro del bloque oficialista, sino también que petistas y verdes están dispuestos a desafiar a Sheinbaum cuando sus cuotas de poder están en juego, al igual que lo han hecho el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. Analistas señalan que ambas fuerzas han comprobado que pueden marcar distancia sin pagar necesariamente un costo inmediato, aunque de cara a las elecciones de 2027 también necesitan mantener su alianza con Morena.
“Mucha gente asumió que el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) iban a estar subordinados a Morena. Y eso es un error”, porque “las coaliciones no eliminan los intereses particulares de los integrantes, los administran”, dice José Antonio Carrera Barroso, profesor-investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
Para Héctor Alejandro Quintanar, académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, el PVEM es “una entidad oportunista” que se mantiene “cercana a la cuarta transformación”, pero también al empresario Ricardo Salinas Pliego, uno de los principales opositores del gobierno federal.
La situación de esta alianza cobra relevancia en el inicio del tercer año de la LXVI Legislatura, cuando el Congreso deberá discutir el presupuesto de 2027 y otras iniciativas prioritarias para Sheinbaum, entre ellas cambios sobre los requisitos para acceder a la Presidencia.
Al mismo tiempo, persisten dudas sobre si el PT y, sobre todo, el PVEM respaldarán plenamente la agenda presidencial, incluida la prohibición del nepotismo electoral desde 2027, medida que el Verde ha dado señales de no querer aplicar sino hasta 2030. Todo esto, pese a que el PT y el PVEM han mejorado sus cifras desde que se coaligaron con Morena.
PT y el PVEM han mejorado sus cifras desde que se coaligaron con Morena.
PT y PVEM le dicen no a la Presidenta
Apenas iniciada la gestión de la mandataria, el Verde fue el principal promotor del cambio hecho a la reforma contra el nepotismo que impide que un Gobernador pueda ser sucedido por su pareja o un familiar cercano.
Fue el Senador Manuel Velasco quien operó en la Cámara Alta para que la minuta se modificara con el objetivo de que esta medida entrara en vigor hasta 2030, con la intención de facilitar la llegada a la gubernatura de San Luis Potosí a la Senadora Ruth González, esposa del pevemista Ricardo Gallardo, actual mandatario estatal.
En marzo de este año, la Presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso una ambiciosa iniciativa de Reforma Electoral. Los principales puntos y los más problemáticos para sus aliados y la oposición fueron: reducción del 25 por ciento al financiamiento público a los partidos, eliminación de las listas de plurinominales y la disminución del número de legisladores.
El PT y PVEM se opusieron porque, además de beneficiarse con el dinero público, los plurinominales han sido su principal vía para llegar al Congreso. Por décadas, líderes de esos partidos se han mantenido del dinero público, pasando de la Cámara de Diputados al Senado.
Por ello, apenas fue anunciada la propuesta anunciaron su rechazo y sin el voto de estos partidos la iniciativa nació muerta. El 11 de marzo, con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, el pleno de la Cámara de Diputados la desechó porque se necesitaba la mayoría calificada.
Morena negoció un “Plan B”. Mantuvo las listas de plurinominales y el recorte al gasto lo concentró en los Congresos locales y regidurías. Pero esta segunda versión de la Presidenta tampoco convenció. El partido en el gobierno aceptó volver a mutilar la iniciativa y retiró la propuesta de empatar la revocación de mandato con las elecciones de 2027. Sólo así el 9 de abril fue aprobada una Reforma Electoral descafeinada.
La presidenta Claudia Sheinbaum envió al Congreso una ambiciosa iniciativa de reforma electoral.
Así se han beneficiado el PT y el Verde de Morena
La alianza con Morena convirtió al PVEM en uno de los principales beneficiarios políticos de la Cuarta Transformación: después de tocar fondo en 2018, cuando aliado al PRI obtuvo apenas 822 mil votos, 11 diputados, siete senadores y perdió Chiapas, el Verde comenzó a recuperarse junto a Morena hasta alcanzar en 2024 una votación récord de 4.7 millones de sufragios, convertirse en tercera fuerza en ambas cámaras del Congreso y gobernar San Luis Potosí y Chiapas.
Ese crecimiento también elevó su financiamiento y consolidó el poder de grupos encabezados por figuras como Manuel Velasco, Jorge Emilio González y Arturo Escobar, dando al partido suficiente capital para marcar distancia de Morena, impulsar intereses propios y protagonizar episodios de presión y rebeldía frente al Gobierno de Claudia Sheinbaum, incluida la modificación de la reforma contra el nepotismo y la Reforma Electoral.
El beneficio de haberse coaligado con Morena también es evidente en el PT, donde su presencia en el Congreso ha crecido de manera significativa en los últimos años. En la actual Legislatura tiene 49 diputadas y diputados federales, la cifra más alta de su historia reciente.
Sin embargo, una década atrás su representación era mucho menor. En la LXII Legislatura (2012-2015) contaba con 11 curules en la Cámara de Diputados.
Y en las siguientes elecciones, para la LXIII Legislatura (2015-2018) al PT le fue muy mal casi desaparece y no obtuvo diputaciones federales por la vía de la representación proporcional. Todo mejoró cuando se unió a Morena y para 2018 obtuvo 44 lugares en San Lázaro.
En su teoría de partidos, el politólogo italiano Giovanni Sartori señala que los partidos con verdadero peso son aquellos que tienen poder de veto o poder de coalición, explica José Antonio Carrera, Secretario Académico de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UAM.
Desde 2018, el PAN y en mayor medida el PRI perdieron ese poder de veto y de coalición y su lugar lo ocuparon el Verde y el PT, apunta el politólogo. Y al aliarse a Morena, “mucha gente pensó que iban a actuar de manera disciplinada” y aceptar todas las propuestas del partido en el gobierno. “Se nos olvida que como partidos políticos tienen su propia agenda; el Verde, sobre todo. El PT quizás está más alineado”.
Héctor Alejandro Quintanar, analista en SinEmbargo, señala que el PT ha respaldado al obradorismo desde el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, acompañando primero al movimiento dentro del PRD y posteriormente a Morena.
“Pero como ocurre en los circos, a veces crecen los enanos y se sienten los dueños. Y me parece que eso ha sido un mal de estos dos partidos”. Pero en el caso del PT la cuestión es que “se asume de izquierdas, por eso extraña mucho más la falta de contundencia con la que han respaldado a Claudia Sheinbaum, sobre todo en la reforma electoral”.
Ese rechazo del PT fue inédito, comenta el analista, porque en 2007 sí respaldó una Reforma Electoral promovida por el obradorismo en el PRD. Pero “ahora que tienen más fuerza legislativa, no lo hicieron”.
Los verdaderos intereses del Verde
Para explicar cómo funciona el sistema de partidos en México, José Antonio Carrera, exasesor del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), señaló que no hemos regresado a un sistema de partido hegemónico, “eso es falso”.
Lo que hay es “un sistema de partidos predominante”, donde “Morena no camina solo. Y lo que nos ha demostrado el Verde y el PT es que con sus agendas chiquitas, grandotas, focalizadas o dispersas, lo que lo que tienen es ese poder de veto y poder de coalición que necesita Morena para construir mayorías”.
Ese poder lo ha utilizado el Verde para asegurar, por ejemplo, la asignación de candidaturas en entidades como Chiapas y San Luis Potosí. Y para insistir en postular a la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador potosino, Ricardo Gallardo Cardona, y hacer a un lado el principio contra el nepotismo.
Pero el Verde además juega a dos bandos. Por un lado, intenta mantener cercanía al poder con Morena y, apunta Héctor Alejandro Quintanar. Por el otro, no se desvincula del poder económico y de la derecha, mediante el senador Luis Melgar, “que de plano responde a los intereses de Ricardo Salinas Pliego”.
El Partido Verde no es un partido verde, sino empresarial, señala José Antonio Carrera. Así que entre sus intereses el principal “es seguir siendo partido político” porque serlo es “súper rentable”. Los partidos son la única institución con presupuesto asegurado a nivel constitucional, agrega, y tan sólo en 2024 “los partidos tuvieron 13 millones de pesos”.
José Antonio Carrera advierte una paradoja en todo esto: el PT y el Verde frenaron iniciativas que pudieron haber sido la impronta del gobierno de Sheinbaum. Es decir, “legislativamente son indispensables para Morena”. Pero “conforme se acercan las elecciones de 2027, son electoralmente dependientes de Morena”.
Para explicar lo anterior el académico señala que “la gente está contenta con Morena, con la Oresidenta. Nos guste o no”.
Según la última encuesta de Enkoll, la aprobación de la mandataria es de 69 por ciento. Pero “la gente no asimila a la Presidenta ni a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ni con el PT ni con el Verde”.
La misma encuesta de Enkoll indica que, ante la pregunta de por cuál partido votarían para la Cámara de Diputados, Morena obtuvo 41 por ciento de preferencia bruta y 52 por ciento de preferencia efectiva, muy por encima de cualquiera de sus aliados. El PVEM apenas alcanzó 3 por ciento y el PT, 2 por ciento de la preferencia efectiva.
La gente no asimila a la presidenta ni con el PT ni con el Verde
La intención de voto para el PT y el Verde es baja, pese a estar en alianza con Morena, como muestra la encuesta de Enkoll.
Además, según esa medición, Morena es el partido con mejor aprobación. Integrando las opiniones positivas negativas, el saldo para el partido guinda es de +30 puntos. En contraste, el del PT es de -1 y el saldo del PVEM de -3 puntos.
Ahora, la coalición “quizás esté siendo más costosa para Morena”, porque el PT y el Verde descubrieron que “pueden decirle ‘no’ a la Presidenta sin abandonar la coalición y sin pagar un costo que sea insoportable para hacerlo”.
Pero si bien ya tantearon hasta dónde pueden llegar y qué pueden perder, “como decimos en México: no le rasques las patas al tigre, porque en una de esas se enoja. Y yo creo que si este tigre se enoja es posible que les dé la espalda”.
Haciendo un balance de todo esto, José Antonio Carrera no considera que la coalición pudiera romperse. Tampoco es “el comienzo automático de una separación rumbo a 2027 y mucho menos a 2030. Yo creo que es más bien una renegociación de los términos”, pues insiste: “conforme se acerque la elección, Morena se volverá electoralmente más necesario para el PT y para el Verde y ellos dos se volverán más costosos para Morena”.
Blanca Juárez
Periodista egresada de la UNAM. Cubre temas políticos, laborales, sociales y culturales con perspectiva feminista.

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