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El uso de la fuerza por parte de Estados Unidos desde 1945
Guerras, golpes de Estado, intervenciones clandestinas, guerras por poder y bases militares
1ro de septiembre por Eric Toussaint
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Obra del artista argentino Léon Ferrari titulada en 1965: Civilización occidental y cristiana. Fotografía de Éric Toussaint.
Desde 1945, Estados Unidos dispone de una capacidad militar sin parangón en el mundo. Sin embargo, su poder no se basa únicamente en sus fuerzas armadas, se ejerce a través de un conjunto de medios económicos, financieros, políticos, diplomáticos, culturales y militares que se refuerzan mutuamente. El uso de la fuerza constituye una de las dimensiones de este poder y en determinadas circunstancias, su instrumento definitivo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha participado directamente en numerosas guerras, desde Corea y Vietnam hasta Irak, Afganistán, Libia, Siria y más recientemente, Irán. También ha recurrido a golpes de Estado y operaciones de cambio de régimen, a intervenciones clandestinas de la CIA y de las fuerzas especiales, a asesinatos selectivos, a bombardeos y a operaciones con drones. Ha apoyado o armado a gobiernos autoritarios, ha participado en guerras por poder (proxy) y ha construido una red mundial de bases militares que permite la proyección permanente de sus fuerzas.
Sommaire
I. Las principales guerras e intervenciones militares directas de Estados Unidos desde 1945
Introducción
1. La Guerra de Corea (1950-1953): la primera gran guerra de la Guerra Fría
2. Invasión y ocupación de la República Dominicana (1965-1966)
3. La guerra de Vietnam (1965-1975): el apogeo y la crisis del modelo de intervención (…)
4. El Líbano (1982-1984): una intervención limitada en una guerra civil compleja
5. Invasión de la isla de Granada (operación «Urgent Fury») en 1983
6. Panamá (1989): una intervención para cambiar el régimen
7. Somalia (1992-1994)
8. Kosovo y Serbia (1999): la guerra aérea de la posguerra fría
9. Las guerras contra Irak (1990-2021): un ciclo de tres décadas de intervención militar
10. Afganistán (2001-2021): la guerra más larga de Estados Unidos
11. Libia (2011): la guerra aérea y el cambio de régimen sin ocupación
12. Siria (desde 2014): intervención limitada, fuerzas especiales y socios locales
13. Yemen y el Mar Rojo (desde 2024): ataques directos estadounidenses
14. Venezuela (2026)
15. Irán (2025-2026): dos intervenciones militares directas de Estados Unidos
Conclusión de la primera parte
II. Otras formas de ejercicio del poder estadounidense desde 1945
1. Golpes de Estado y cambios de régimen: intervenir sin una guerra abierta
2. El apoyo a los regímenes autoritarios: un componente duradero de la estrategia estadounidense
3. Las guerras por poder: luchar indirectamente a través de aliados interpuestos
4. Las operaciones clandestinas: actuar en la sombra para influir en las relaciones de poder
5. La CIA y las operaciones de cambio político
6. Las fuerzas especiales: una forma permanente de intervención limitada
7. Los drones y los asesinatos selectivos
8. Operaciones cibernéticas y guerra de la información
9. Las bases militares estadounidenses: una proyección permanente de poder
Conclusión general: un sistema global de intervención
Anexos
El presente estudio examina estas diferentes formas de ejercicio de la fuerza: guerras directas, golpes de Estado y cambios de régimen, apoyo a regímenes autoritarios, guerras por poder, operaciones clandestinas y asesinatos selectivos, así como bases y dispositivos militares permanentes. El objetivo es ofrecer una visión general desde 1945 indicando, cuando los datos disponibles lo permiten, la magnitud de las fuerzas estadounidenses desplegadas y el coste humano de las intervenciones, tanto por parte de Estados Unidos como de sus adversarios y de la población civil.
Pero el dominio o el mantenimiento del poder estadounidense no se basa únicamente en la coacción militar, sino que se inscribe en un sistema más amplio de relaciones de poder
Pero el dominio o el mantenimiento del poder estadounidense no se basa únicamente en la coacción militar, sino que se inscribe en un sistema más amplio de relaciones de poder. Estados Unidos dispone también de importantes instrumentos de influencia política y cultural —lo que se suele denominar «soft power»—, así como de una posición central en el sistema monetario y financiero internacional gracias al dólar. Su poder se sustenta en su política comercial, sus sanciones, su peso en las grandes instituciones internacionales y regionales — el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo o la Organización de los Estados Americanos— y en su capacidad para influir en las normas económicas internacionales.
A ello se suma el poder de sus grandes empresas, su política industrial y tecnológica o su control e incidencia sobre sectores estratégicos, pero también la inmensa proyección de su industria cultural y del entretenimiento (cine, televisión, música, plataformas digitales y otras industrias del ocio). Estos instrumentos no pertenecen al ámbito de la fuerza militar en sentido estricto, pero contribuyen a la capacidad de Estados Unidos para imponer, defender o mantener relaciones de poder favorables a sus intereses. Por lo tanto, en las páginas siguientes no se pretende presentar el uso de la fuerza como el único fundamento del poder estadounidense, se trata de mostrar que se ha utilizado para defender sus intereses estratégicos, sus alianzas y el orden internacional que han contribuido a construir y pretenden preservar.
I. Las principales guerras e intervenciones militares directas de Estados Unidos desde 1945
Introducción
Desde sus orígenes en el último cuarto del siglo XVIII, Estados Unidos ha utilizado en numerosas ocasiones sus fuerzas armadas para ampliar su influencia, su territorio, su poder y su control sobre los recursos naturales de otras naciones. Tal y como describí en el artículo «El hemisferio occidental: una historia de Estados Unidos escrita por la guerra» [1], comenzaron en su entorno más cercano y con el paso del tiempo sus operaciones militares oficiales o clandestinas se han extendido a todos los continentes. Un informe oficial del Servicio de Investigación del Congreso de los Estados Unidos (Congressional Research Service) titulado «Casos de uso de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en el extranjero » (Instances of Use of United States Armed Forces Abroad), recoge varios cientos de intervenciones armadas desde 1798 hasta 2023, muchas de ellas posteriores a 1945 [2] (Congress.gov).
Estas intervenciones constituyen la forma más visible del ejercicio de su poder mundial. Sin embargo, solo representan una parte de un dispositivo mucho más amplio que incluye, como ya se ha mencionado, golpes de Estado, operaciones clandestinas, alianzas militares, guerras por poder y una red mundial de bases militares.
En esta sección se examinan los principales conflictos en los que las fuerzas armadas estadounidenses han participado directamente en operaciones de combate desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Las cifras relativas a las bajas humanas son estimaciones: varían según las fuentes, especialmente en lo que respecta a las víctimas civiles y las bajas de los adversarios. Cuando los datos son inciertos, se indican rangos.
La evolución general se caracteriza por un cambio profundo: tras las grandes guerras terrestres a gran escala de la Guerra Fría (Corea y Vietnam), Washington ha ido dando prioridad progresivamente a intervenciones que combinan la superioridad aérea, las tecnologías de precisión, las fuerzas especiales y la cooperación con aliados locales.
1. La Guerra de Corea (1950-1953): la primera gran guerra de la Guerra Fría
La Guerra de Corea fue el primer conflicto importante en el que Estados Unidos desplegó masivamente sus fuerzas armadas después de 1945. Bajo el mandato de las Naciones Unidas —debido a la ausencia temporal de la Unión Soviética en el Consejo de Seguridad— Estados Unidos asumió el liderazgo de una coalición internacional. En total, alrededor de 1,8 millones de militares estadounidenses participaron en el conflicto entre 1950 y 1953. El número máximo de soldados estadounidenses presentes simultáneamente llegó a ser entre 325 000 y 350 000 hombres en 1952. La intervención se basó en una importante movilización terrestre, pero también en una superioridad aérea y naval abrumadora. Las bajas estadounidenses son considerables: unos 36 500 militares estadounidenses muertos y más de 100 000 heridos. Por parte del bando contrario, las estimaciones se sitúan entre 200 000 y 400 000 militares norcoreanos muertos, entre 400 000 y 600 000 militares chinos muertos y varios cientos de miles de muertos entre las fuerzas surcoreanas. Las bajas civiles son especialmente elevadas, oscilando entre 2 y 3 millones de coreanos muertos, víctimas de los combates, los bombardeos, las masacres y los desplazamientos forzados. La guerra finaliza con el armisticio de Panmunjom en julio de 1953, sin un tratado de paz definitivo y con la península dividida en torno al paralelo 38. Uno de los principales resultados es el establecimiento duradero de la presencia militar estadounidense en Corea del Sur, que aún perdura en el siglo XXI.
2. Invasión y ocupación de la República Dominicana (1965-1966)
En abril de 1965 Estados Unidos invadió Santo Domingo para sofocar una revolución constitucionalista que pretendía restituir en el poder a Juan Bosch, el presidente de izquierdas elegido democráticamente en 1963 y derrocado siete meses más tarde. Se desplegaron unos 22 000 soldados estadounidenses (más de 40 000 pasarían por la isla durante la operación). Las bajas estadounidenses ascendieron a varias decenas. Por parte dominicana, las cifras generalmente aceptadas hablan de entre 2 000 y 4 000 muertos, entre civiles y combatientes.
3. La guerra de Vietnam (1965-1975): el apogeo y la crisis del modelo de intervención estadounidense
La guerra de Vietnam representa la mayor intervención militar estadounidense de la Guerra Fría antes de Irak y Afganistán
La guerra de Vietnam representa la mayor intervención militar estadounidense de la Guerra Fría antes de Irak y Afganistán. Tras una implicación creciente durante los años 50 y principios de los 60, bajo el mandato de J. F. Kennedy, la intervención se intensificó considerablemente. El número de asesores ascendió a varios miles; según la historia oficial del Departamento de Defensa, en noviembre de 1963 se alcanzaron unos 16 000 militares estadounidenses. Ya en 1962 se desplegaron en Vietnam cerca de 300 aeronaves pertenecientes a unidades militares estadounidenses para proporcionar capacidad a las fuerzas de Vietnam del Sur. Washington interviene de forma masiva a partir de 1965, oficialmente para impedir la victoria del Gobierno comunista de Vietnam del Norte y del Frente Nacional de Liberación del Sur. En total, unos 2,7 millones de militares estadounidenses prestaron servicio en Vietnam entre 1964 y 1973. El despliegue alcanzó su punto álgido en 1969, con unos 543 000 soldados estadounidenses presentes simultáneamente. Las bajas estadounidenses fueron cuantiosas: 58 200 militares estadounidenses muertos y más de 150 000 heridos. Las bajas vietnamitas fueron mucho más elevadas y las cifras varían considerablemente: alrededor de un millón de militares norvietnamitas y combatientes del Frente Nacional de Liberación muertos y varios cientos de miles de soldados survietnamitas fallecidos. Las bajas civiles se estiman entre dos y tres millones de muertos en Vietnam, a los que hay que sumar las víctimas de Laos y Camboya, sometidas a una intensa campaña de bombardeos estadounidenses (Camboya a partir de 1969). Laos se convirtió en el país más bombardeado de la historia en proporción a su población, hasta que Gaza superó ese horrible récord a partir de la guerra genocida librada por Israel contra el pueblo palestino.
La intervención estadounidense en Vietnam dio lugar a uno de los movimientos contra la guerra más poderosos de la historia contemporánea. A partir de mediados de la década de 1960 millones de estadounidenses —estudiantes, sindicalistas, activistas por los derechos civiles, intelectuales, artistas, veteranos e incluso soldados en activo— se manifestaron contra una guerra que cada vez se percibía más como ilegítima y criminal. Las gigantescas manifestaciones de Washington en 1967 y 1969, las huelgas estudiantiles que paralizaron cientos de universidades tras el asesinato de cuatro estudiantes a manos de la Guardia Nacional durante la represión de una manifestación en la Universidad de Kent en 1970, así como las negativas a combatir, las deserciones y la contestación en el seno del ejército, sacudieron profundamente al poder estadounidense. Esta movilización tuvo un enorme eco a escala internacional. Se celebraron manifestaciones masivas en Europa, Japón, Australia, Canadá, América Latina y otros lugares, lo que acentuó el aislamiento diplomático de Washington.
Manifestation anti-guerre du Vietnam face au Pentagone, 1967
La derrota de Estados Unidos se explica, ante todo, por la heroica resistencia del pueblo vietnamita. Pero esta resistencia se vio reforzada por un movimiento contra la guerra de una magnitud sin precedentes que, en los propios Estados Unidos, contribuyó a que la continuación del conflicto resultara políticamente insostenible. Por primera vez, la mayor potencia militar mundial tuvo que renunciar a una guerra bajo la doble presión de un pueblo que se negaba a someterse y de una protesta popular masiva, tanto nacional como internacional.
Los acuerdos de París de 1973 supusieron la retirada estadounidense. En 1975, la caída de Saigón marcó la derrota estratégica de Estados Unidos y la reunificación de Vietnam bajo un régimen comunista. Vietnam supuso un punto de inflexión fundamental: Washington conservaba una capacidad militar considerable, pero en adelante se mostraría mucho más reacio a desplegar grandes fuerzas terrestres en conflictos prolongados.
4. El Líbano (1982-1984): una intervención limitada en una guerra civil compleja
La intervención estadounidense en el Líbano se produce en el contexto de la guerra civil libanesa y de la invasión israelí de 1982. Los marines estadounidenses son enviados a Beirut como parte de una fuerza multinacional. Entre 12 000 y 15 000 militares estadounidenses participaron en la operación en distintos momentos. El contingente principal de marines contaba con varios miles de hombres. El 23 de octubre de 1983 un atentado contra el cuartel de los marines en Beirut causó la muerte de 241 militares estadounidenses, lo que supuso la mayor pérdida sufrida por Estados Unidos en una operación desde la guerra de Vietnam. Las bajas libanesas y regionales son difíciles de determinar en un contexto de guerra civil fragmentada, pero varios cientos de miles de personas mueren durante la guerra civil libanesa (1975-1990). Tras el atentado, Washington retira sus fuerzas en 1984.
5. Invasión de la isla de Granada (operación «Urgent Fury») en 1983
Unos 7 000 soldados estadounidenses desembarcaron para derrocar a un gobierno de izquierdas muy debilitado, después de que una de sus facciones destituyera y ejecutara a Maurice Bishop y a otros líderes del New Jewel Movement. El gobierno de Granada solo contaba con un ejército de unos mil combatientes.
6. Panamá (1989): una intervención para cambiar el régimen
La operación «Just Cause», puesta en marcha en diciembre de 1989, tenía como objetivo oficial derrocar al general Manuel Antonio Noriega, acusado entre otras cosas de tráfico de drogas y que se había vuelto hostil a los intereses estadounidenses en un momento en que el Canal se consideraba de interés estratégico. Sin embargo, Noriega había sido durante casi dos décadas un aliado de Washington y un importante colaborador de los servicios de inteligencia estadounidenses: proporcionaba información a la CIA y a la DEA y fue remunerado por la CIA, especialmente en 1976-1977, cuando George H. W. Bush dirigía la agencia. Unos 27 000 militares estadounidenses participaron en una operación que combinó fuerzas terrestres, aviación y fuerzas especiales. Las bajas estadounidenses fueron relativamente limitadas: 23 militares muertos y varios cientos de heridos. Las bajas panameñas son más difíciles de determinar: de 500 a 1 000 muertos entre militares y civiles, según diversas estimaciones. La operación condujo rápidamente a la captura de Noriega y al establecimiento de un gobierno favorable a Washington. Panamá constituye un ejemplo de intervención rápida destinada explícitamente a un cambio de régimen, modelo que se retomará bajo diferentes formas tras el fin de la Guerra Fría.
7. Somalia (1992-1994)
La intervención estadounidense en Somalia comienza en el marco de la operación «Restore Hope», puesta en marcha en diciembre de 1992 bajo mandato de la ONU para hacer frente a la hambruna provocada por la guerra civil. Entre 25 000 y 30 000 militares estadounidenses participan en la primera fase. Tras el traspaso de la misión a la ONU, un contingente estadounidense más reducido sigue desplegado.
La situación deriva en un enfrentamiento con las fuerzas del líder de facción Mohamed Farrah Aidid. La batalla de Mogadiscio, los días 3 y 4 de octubre de 1993, se saldó con la muerte de 18 militares estadounidenses y unos 70 heridos, mientras que las bajas somalíes se calculan entre 300 y 1 000 muertos, entre combatientes y civiles. La retirada estadounidense se produce en 1994 y Somalia se convierte en un símbolo de las dificultades a las que se enfrentan los Estados Unidos en las operaciones de estabilización en sociedades fragmentadas.
8. Kosovo y Serbia (1999): la guerra aérea de la posguerra fría
La intervención de la OTAN contra Serbia en 1999 constituyó un importante hito en la evolución del poderío militar estadounidense. Aunque oficialmente la llevó a cabo la Alianza Atlántica, la operación «Allied Force» estuvo dominada en gran medida por Washington, que aportó la mayor parte de los recursos de inteligencia, mando y abastecimiento, así como una parte importante de los medios aéreos.
A diferencia de las guerras de Corea o Vietnam, Estados Unidos no desplegó una fuerza terrestre significativa, la campaña se basó principalmente en el uso de bombardeos aéreos. Alrededor de 40 000 militares estadounidenses participaron en la operación o en los dispositivos asociados, pero el número de fuerzas directamente involucradas en los ataques siguió siendo limitado.
Las bajas estadounidenses son escasas o nulas: oficialmente no se registró ningún muerto en combate durante la campaña aérea. Las bajas serbias se estiman entre 1 000 y 2 000 militares muertos mientras que las víctimas civiles serbias oscilan entre 500 y 2 000 muertos, según las fuentes. El bombardeo de la embajada de China en Belgrado el 7 de mayo de 1999 provocó una grave crisis diplomática al resultar muertos tres periodistas chinos. Washington afirmó que se trataba de un error debido a información errónea, pero Pekín rebatió esta explicación. La intervención culminó con la retirada de las fuerzas serbias de Kosovo y el despliegue de una fuerza internacional.
9. Las guerras contra Irak (1990-2021): un ciclo de tres décadas de intervención militar
Irak constituye uno de los principales escenarios de intervención militar estadounidense desde 1945. No se trata de una sola guerra, sino de un ciclo que se inició en 1990 con la Guerra del Golfo y se prolongó hasta las operaciones contra el Estado Islámico durante la década de 2010.
La Guerra del Golfo (1990-1991)
Tras la invasión de Kuwait por parte del Irak de Sadam Husein en agosto de 1990, Estados Unidos organizó una coalición internacional bajo el mandato de las Naciones Unidas con el fin de obligar a Bagdad a retirarse. La operación «Tormenta del Desierto» comenzó en enero de 1991 con una campaña aérea masiva, seguida de una ofensiva terrestre de corta duración.
Estados Unidos desplegó unos 540 000 militares en la región, lo que supuso la mayor intervención militar estadounidense desde la guerra de Vietnam. Las bajas estadounidenses fueron relativamente limitadas: unos cientos de militares muertos y algo menos de 500 heridos en combate. Las bajas iraquíes son mucho más numerosas: entre 20 000 y 35 000 militares muertos y varias decenas de miles de heridos y prisioneros.
Las bajas civiles iraquíes se estiman entre 3 000 y 10 000 muertos directamente relacionados con los combates, a lo que hay que sumar las consecuencias indirectas de la destrucción de infraestructuras y de las sanciones internacionales durante los años siguientes. La guerra termina con la «liberación de Kuwait», pero Washington decide no derrocar a Sadam Husein. El régimen iraquí sobrevive, aunque sometido a sanciones que agobian al pueblo, a inspecciones internacionales y a ataques regulares.
La invasión y la ocupación de Irak (2003-2011)
En marzo de 2003 Estados Unidos invade Irak con una coalición aliada liderada por Washington. La administración de George W. Bush afirma que Bagdad posee armas de destrucción masiva y representa una amenaza internacional. Estas acusaciones resultarán infundadas, el objetivo real se convierte rápidamente en un cambio de régimen: Saddam Hussein es derrocado en abril de 2003. Aproximadamente 1,5 millones de militares estadounidenses prestaron servicio en Irak entre 2003 y 2011, con un máximo de unos 170 000 soldados estadounidenses presentes simultáneamente en 2007. Las bajas estadounidenses ascendieron a 4 600 militares muertos y más de 32 000 heridos en combate. Las bajas iraquíes son mucho más difíciles de determinar. Se estima que el número de militares iraquíes muertos durante la invasión oscila entre 10 000 y 30 000. Tras la caída del régimen, la ocupación provocó una guerra civil, una insurrección armada y enfrentamientos sectarios.
Manifestation contre la présence américaine, Irak, 2003
La cifra de víctimas iraquíes varía considerablemente: varios cientos de miles de muertos según los estudios epidemiológicos más optimistas y entre 200 000 y 300 000 muertes violentas documentadas según otras fuentes. La invasión también provocó varios millones de desplazados. Estados Unidos retiró oficialmente sus fuerzas de combate en diciembre de 2011, pero regresó a Irak a partir de 2014, en el marco de la lucha contra el Estado Islámico.
10. Afganistán (2001-2021): la guerra más larga de Estados Unidos
Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos lanza la operación «Libertad Duradera» contra Al Qaeda y el régimen talibán que le da cobijo. La intervención comienza con una campaña aérea y el apoyo a las fuerzas de la Alianza del Norte afgana. Los talibanes son rápidamente expulsados del poder, pero la guerra se transforma progresivamente en un conflicto de contrainsurgencia. En total, más de 800 000 militares estadounidenses prestaron servicio en Afganistán a lo largo de los veinte años de guerra. El nivel máximo se alcanzó en 2010-2011, con unos 100 000 soldados estadounidenses desplegados simultáneamente. Las bajas estadounidenses: unos 2 460 militares estadounidenses muertos y más de 20 000 heridos. Las bajas de las fuerzas enemigas: entre 50 000 y 70 000 combatientes talibanes muertos. Las fuerzas afganas aliadas con Estados Unidos sufren pérdidas muy importantes: más de 60 000 militares y policías muertos entre 2001 y 2021. El Costs of War Project estima en unas 176 000 el número de muertes directas de la guerra en Afganistán entre 2001 y 2021 de todas las categorías, entre ellas más de 46 000 civiles, a las que hay que sumar las muertes indirectas provocadas por las consecuencias del conflicto. Tras veinte años de intervención Estados Unidos se retiró en agosto de 2021. Los talibanes recuperaron rápidamente el control del país, lo que puso de manifiesto el fracaso de la estrategia de transformación política e institucional llevada a cabo por Washington.
11. Libia (2011): la guerra aérea y el cambio de régimen sin ocupación
La intervención en Libia constituye un modelo diferente al de las guerras de Afganistán e Irak. Estados Unidos dirige la operación de la OTAN contra el régimen de Muamar el Gadafi en el contexto de las revueltas árabes de 2011. La intervención se justifica oficialmente por la protección de la población civil y se basa en una resolución del Consejo de Seguridad que autoriza una zona de exclusión aérea. Estados Unidos desempeña un papel central: mando inicial, inteligencia, reabastecimiento en vuelo, misiles de crucero y ataques aéreos. A diferencia de lo ocurrido en Irak, Washington no despliega fuerzas terrestres significativas. Bajas estadounidenses: oficialmente ninguna baja militar en combate. Las bajas libias se estiman en varios miles de muertos entre las fuerzas gubernamentales y los grupos rebeldes. Las víctimas civiles ascienden a varios miles. La intervención culminó con la caída y la muerte de Gadafi en octubre de 2011, pero sin una verdadera reconstrucción política. A continuación, Libia entró en un prolongado período de fragmentación institucional y guerra civil.
12. Siria (desde 2014): intervención limitada, fuerzas especiales y socios locales
Estados Unidos interviene militarmente en Siria a partir de septiembre de 2014 en el marco de la campaña contra el Estado Islámico. A diferencia de lo ocurrido en Irak en 2003 o en Afganistán, Washington no pretende oficialmente ocupar el país ni derrocar directamente al Gobierno sirio. La intervención se basa en ataques aéreos, fuerzas especiales, apoyo a las Fuerzas Democráticas Sirias y operaciones de inteligencia.
El número de militares estadounidenses presentes sigue siendo limitado: entre 900 y 2 500 soldados, según el periodo. Las bajas estadounidenses: varias decenas de militares muertos desde 2014. Las bajas del Estado Islámico se estiman en varias decenas de miles de combatientes muertos por la coalición. El conflicto sirio en su conjunto provoca pérdidas humanas considerables: alrededor de 500 000 muertos o más, según distintas fuentes, y varios millones de refugiados y desplazados.
13. Yemen y el Mar Rojo (desde 2024): ataques directos estadounidenses
A partir de enero de 2024 Estados Unidos interviene directamente en Yemen contra las fuerzas hutíes, en paralelo a las operaciones llevadas a cabo en el Mar Rojo. Tras una primera fase de ataques realizados junto con el Reino Unido, Washington intensifica considerablemente su campaña aérea en 2025. Esta intervención se distingue del apoyo militar, logístico y de inteligencia prestado desde 2015 a la coalición liderada por Arabia Saudí: a partir de 2024 las fuerzas estadounidenses llevan a cabo por sí mismas ataques aéreos y navales contra objetivos hutíes en Yemen. Estas operaciones continuaron en 2026.
Esta intervención se inscribe en la transformación más general del modo de actuación militar estadounidense: recurso masivo al poder aéreo y naval, a los misiles y a los drones, sin una participación terrestre estadounidense significativa.
14. Venezuela (2026)
El 3 de enero de 2026 más de 150 aeronaves militares estadounidenses participaron en la operación «Absolute Resolve». Despegaron desde una veintena de bases terrestres y navales del hemisferio occidental y entre ellas se encontraban aviones F-22, F-35, F/A-18, EA-18G, E-2, bombarderos B-1 y numerosos drones. Los helicópteros del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales transportaban, entre otros, a los comandos de la Delta Force que atacaron y penetraron en el complejo donde se encontraban Nicolás Maduro y Cilia Flores, capturándolos. Fort Tiuna, la base aérea de La Carlota, el puerto de La Guaira y otras instalaciones militares o estratégicas también fueron objeto de ataques. Según las autoridades venezolanas, también resultaron afectados centros de investigación del IVIC y almacenes de suministros médicos de La Guaira. Posteriormente, Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a bordo del USS Iwo Jima y conducidos vía Guantánamo a Estados Unidos, donde quedaron recluidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn a la espera de un juicio previsto para 2027. Al parecer, la operación no se saldó con ninguna baja estadounidense, aunque sí con varios militares heridos. Por parte de Venezuela y Cuba, las estimaciones disponibles indican que hubo entre 75 y 80 muertos, entre los que se cuentan al menos 32 militares cubanos y varias decenas de militares venezolanos, a los que hay que sumar víctimas civiles.
Unos meses más tarde, el 12 de junio de 2026, Estados Unidos también llevó a cabo una ejecución extrajudicial mediante un ataque aéreo selectivo en territorio venezolano dirigido contra un presunto jefe de un cártel de la droga. Donald Trump calificó explícitamente la operación de «ejecución». Esto constituye un ejemplo más de asesinato selectivo extrajudicial por parte de las fuerzas estadounidenses fuera del territorio de Estados Unidos.
15. Irán (2025-2026): dos intervenciones militares directas de Estados Unidos
La intervención militar directa de Estados Unidos contra Irán se desarrolla en dos etapas distintas, en 2025 y 2026.
En junio de 2025 Estados Unidos interviene directamente en la guerra desencadenada por Israel contra Irán. En la noche del 21 al 22 de junio la aviación estadounidense lleva a cabo la operación «Midnight Hammer» contra tres instalaciones nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahán. Esta operación constituye una intervención militar estadounidense directa pero limitada en el tiempo, esencialmente aérea, sin el despliegue de fuerzas terrestres en territorio iraní.
Post de Donald Trump sur son réseau social «annexant» le Détroit d’Hormuz (16 août 2026)
A partir del 28 de febrero de 2026 la intervención cambia de escala. Estados Unidos participa directamente junto a Israel en una guerra mucho más importante contra Irán. Washington moviliza entonces un dispositivo militar considerable en la región y lleva a cabo operaciones aéreas y navales a gran escala. Una vez más, no se trata de una guerra de ocupación comparable a la de Irak en 2003 o a la de Afganistán: la estrategia se basa principalmente en ataques aéreos y con misiles, operaciones navales, inteligencia por satélite y coordinación con Israel.
Al inicio de las operaciones dos grupos aeronavales y cerca de 2 000 militares estadounidenses participaron directamente en los primeros ataques, mientras que las fuerzas estadounidenses estacionadas en las bases de Oriente Medio se encargaban del apoyo, la inteligencia, la defensa y la logística. Este dispositivo constituye una de las mayores concentraciones de fuerzas estadounidenses en Oriente Medio desde la guerra de Irak de 2003.
La magnitud material de los bombardeos estadounidenses e israelíes contra Irán es difícil de determinar con precisión, a falta de un balance oficial consolidado. No obstante, las operaciones han movilizado decenas de miles de ataques y un volumen considerable de bombas, misiles de crucero, misiles balísticos y drones. El Pentágono no ha publicado un recuento completo de la munición utilizada, pero el rápido agotamiento de ciertas reservas estadounidenses da una idea de la intensidad de las operaciones. Según una investigación publicada por Reuters el 4 de agosto de 2026 y difundida por varios medios de comunicación, Estados Unidos había utilizado «casi la totalidad» de sus reservas de ATACMS (Army Tactical Missile System, misiles balísticos tácticos de largo alcance lanzados desde lanzadores terrestres HIMARS/M270) y de PrSM (Precision Strike Missile, nueva generación de misiles tierra-tierra destinados a sustituir progresivamente a los ATACMS), así como casi la mitad de sus misiles de crucero Tomahawk. Las reservas de misiles interceptores Patriot y THAAD también se habían visto muy mermadas.
Las importantes bajas iraníes —tanto militares como civiles— deben evaluarse con cautela en función de las fuentes disponibles y la evolución del conflicto, ascendiendo al menos a varios miles. Según el Ministerio de Sanidad iraní (comunicado del 15 de julio de 2026) los ataques israelo-estadounidenses iniciados a partir del 28 de febrero de 2026 habían causado 3 468 muertos y más de 26 500 heridos en Irán. El balance oficial no distingue con precisión entre víctimas civiles y militares, pero indica que entre los fallecidos hay 496 mujeres y 376 niños, lo que confirma la magnitud de las bajas civiles. Las cifras relativas a los militares son mucho más inciertas: fuentes iraníes hablan de más de 1 200 miembros de las fuerzas armadas y de seguridad fallecidos, mientras que las estimaciones estadounidenses e israelíes apuntan a un balance militar claramente superior.
No obstante, esta intervención ilustra una tendencia general: la preferencia estadounidense por operaciones capaces de asestar un duro golpe a un adversario, al tiempo que se limita la exposición directa de sus propias fuerzas. Hasta ahora, esta agresión conjunta de Estados Unidos e Israel ha resultado un fracaso.
Conclusión de la primera parte
La historia de las guerras directas de Estados Unidos desde 1945 muestra una profunda transformación en el uso de la fuerza. Corea y Vietnam corresponden al modelo de la guerra industrial de masas, que implicó a cientos de miles de soldados estadounidenses y causó pérdidas considerables. Tras el trauma de Vietnam, Washington ha ido dando prioridad progresivamente a intervenciones con un número más limitado de efectivos, basadas en la superioridad tecnológica, aérea y naval.
Sin embargo, las experiencias de Afganistán e Irak demuestran que el dominio militar no garantiza la capacidad de imponer un orden político de forma duradera. Estados Unidos dispone de un poder destructivo excepcional, pero se enfrenta a importantes limitaciones a la hora de intentar transformar sociedades extranjeras.
Esta evolución explica el creciente recurso a otros instrumentos de poder: operaciones clandestinas, apoyo a aliados locales, guerras proxy y una red mundial de bases militares que constituyen las otras dimensiones de la intervención estadounidense desde 1945.
Lista cronológica de las principales intervenciones y participaciones militares de Estados Unidos desde 1945 Esta tabla enumera cronológicamente los conflictos armados en los que han participado directamente las fuerzas armadas estadounidenses desde 1945
Período Conflicto Naturaleza de la participación estadounidense
1945-1949 Ocupación militar de Japón y Alemania Ocupación y operaciones de mantenimiento del orden
1946-1949 Guerra civil china Apoyo militar y logístico al Kuomintang contra el auge revolucionario
1950-1953 Guerra de Corea Intervención masiva bajo el mandato de la ONU
1958 Crisis del Líbano Desembarco de 14 000 marines
1961 Desembarco en la Bahía de Cochinos, Cuba Apoyo a la invasión organizada por la CIA
1964-1973 Guerra de Vietnam Guerra a gran escala
1965 Intervención en la República Dominicana Despliegue de más de 20 000 soldados
1975 Incidente del SS Mayagüez (Camboya) Operación militar
1982-1984 Guerra civil libanesa Fuerza multinacional, combates contra milicias
1983 Invasión de Granada Derrocamiento del gobierno revolucionario
1986 Bombardeo de Libia Ataques aéreos
1987-1988 Guerra entre Irán e Irak Enfrentamientos navales con Irán en el Golfo
1989-1990 Invasión de Panamá Derrocamiento de Manuel Antonio Noriega
1990-1991 Guerra del Golfo Coalición contra Irak
1992-1994 Intervención en Somalia Operación humanitaria y posteriores combates
1994 Intervención en Haití Restablecimiento del presidente Aristide
1995 Guerra de Bosnia Bombardeos de la OTAN
1998 Ataques contra Sudán y Afganistán Respuesta a los atentados contra las embajadas estadounidenses
1999 Guerra de Kosovo Campaña aérea de la OTAN
2001-2021 Guerra de Afganistán Intervención tras el 11 de septiembre
2003-2011 (hasta 2021) Guerra de Irak Invasión y posterior ocupación
2011 Intervención en Libia Participación decisiva en los ataques de la OTAN
2014-2021 Guerra contra el Estado Islámico en Irak Ataques aéreos, fuerzas especiales
2014-actualidad Guerra contra el Estado Islámico en Siria Ataques, tropas especiales, apoyo a las Fuerzas de Defensa del Pueblo (FDS)
2015-actualidad Guerra en Yemen Apoyo logístico- militar a la coalición saudí y posteriormente ataques directos contra los hutíes a partir de 2024
2023-actualidad Crisis en el Mar Rojo Ataques contra los hutíes en Yemen
Junio de 2025 y 2026 Dos guerras contra Irán Operaciones aéreas y navales a gran escala contra Irán en colaboración parcial con Israel
Enero de 2026 Operación aerotransportada contra Venezuela Ataque contra la capital y otros puntos del territorio venezolano, secuestro de la pareja presidencial y traslado a Estados Unidos
II. Otras formas de ejercicio del poder estadounidense desde 1945
1. Golpes de Estado y cambios de régimen: intervenir sin una guerra abierta
Estados Unidos no solo ha ejercido su poder mediante el uso directo de sus fuerzas armadas, durante la Guerra Fría buscó con frecuencia modificar la evolución política de otros países mediante operaciones clandestinas, presiones diplomáticas y el apoyo a fuerzas locales capaces de derrocar gobiernos considerados hostiles a los intereses estadounidenses.
Estas intervenciones se dirigían principalmente contra tres categorías de adversarios: los gobiernos comunistas o aliados de la Unión Soviética, los movimientos nacionalistas o revolucionarios y los gobiernos reformistas o progresistas que amenazaban los intereses económicos estadounidenses. El recurso al cambio de régimen permitía a Washington obtener resultados estratégicos sin movilizar oficialmente a sus fuerzas armadas. La intervención de Estados Unidos adoptó diferentes formas según los países y los períodos: organización o participación directa en una operación de derrocamiento, apoyo material o político a fuerzas golpistas, fomento de la desestabilización o apoyo posterior a un régimen surgido de un golpe de Estado. Es importante distinguir estas diferentes situaciones, ya que el papel de Washington no fue ni de la misma naturaleza ni de la misma magnitud en cada uno de estos procesos.
Irán (1953)
El derrocamiento del primer ministro Mohammad Mossadegh constituye uno de los primeros grandes ejemplos de intervención clandestina estadounidense después de 1945. Tras la nacionalización de la industria petrolera iraní en 1951, Washington y Londres consideraron al Gobierno de Mossadegh una amenaza para sus intereses económicos y estratégicos. La operación Ajax, organizada por la CIA y el MI6 británico, contribuyó al derrocamiento del Gobierno en agosto de 1953 y al fortalecimiento del poder del sha Mohammad Reza Pahlavi. El golpe de Estado allanó el camino para veinticinco años de régimen autoritario aliado de Estados Unidos, hasta la revolución iraní de 1979.
Guatemala (1954)
En 1954 la CIA organizó la operación PBSUCCESS contra el presidente Jacobo Árbenz, elegido democráticamente y comprometido con una reforma agraria que afectaba a los intereses de la empresa estadounidense United Fruit Company. El derrocamiento de Árbenz marcó el inicio de varias décadas de dictaduras militares en Guatemala, caracterizadas por una represión masiva contra las poblaciones indígenas y los movimientos de izquierda.
Congo (1960-1965)
Tras la independencia del Congo Belga en 1960, Washington considera al primer ministro Patrice Lumumba una amenaza debido a sus posturas nacionalistas y a su voluntad de controlar los recursos mineros del país. Estados Unidos apoyó política y financieramente a las fuerzas opuestas a Lumumba, que fue asesinado en enero de 1961 con la implicación de responsables congoleños y belgas, en un contexto en el que responsables estadounidenses habían barajado su eliminación. La consolidación de Joseph-Désiré Mobutu, que asumió definitivamente el poder en 1965, contó posteriormente con un duradero apoyo occidental.
Brasil (1964)
El golpe de Estado militar brasileño de marzo-abril de 1964 derrocó al presidente João Goulart, acusado por Washington de favorecer una orientación demasiado independiente y cercana a las fuerzas progresistas. Estados Unidos preparó la operación «Brother Sam», destinada a proporcionar apoyo logístico a los militares brasileños en caso de resistencia. La dictadura militar brasileña duró veintiún años (1964-1985) y llevó a cabo una represión sistemática contra la oposición.
Indonesia (1965)
El derrocamiento de Sukarno y la llegada al poder del general Suharto constituyen uno de los cambios de régimen más importantes de la Guerra Fría. Tras un intento de golpe de Estado en septiembre de 1965, el ejército indonesio lanza una campaña masiva contra el Partido Comunista Indonesio (PKI) y sus simpatizantes. Estados Unidos proporcionó apoyo político, información y asistencia material a las fuerzas de Suharto. Se estima el número de víctimas entre 500 000 y un millón de muertos, principalmente militantes comunistas, supuestos simpatizantes y miembros de minorías perseguidas.
Grecia: apoyo estadounidense al régimen de los coroneles (1967-1974)
El golpe de Estado militar del 21 de abril de 1967, organizado por un grupo de oficiales griegos liderados, entre otros, por Georgios Papadopoulos, derrocó al Gobierno griego e instauró una dictadura militar que se prolongó hasta 1974. Estados Unidos no organizó directamente el golpe pero mantenía estrechas relaciones con los militares griegos y acogió favorablemente la llegada al poder de un régimen fuertemente anticomunista considerado fiable en el marco de la OTAN. Una parte de los responsables estadounidenses veía en la junta un mal menor frente al riesgo de una evolución política considerada favorable a la izquierda. Durante la dictadura se suspenden las libertades políticas, se detiene a miles de opositores y los servicios de seguridad practican la tortura. Washington mantiene su apoyo militar y diplomático durante varios años a pesar de las crecientes críticas en el Congreso estadounidense y en la opinión pública. La ruptura se produce progresivamente tras el colapso de la junta en 1974, sobre todo a raíz de la crisis chipriota.
Filipinas (1972)
El 21 de septiembre de 1972 el presidente Ferdinand Marcos proclamó la ley marcial, oficialmente para hacer frente a la insurrección y a los disturbios políticos, utilizando más tarde este estado de excepción para concentrar todos los poderes en sus manos, encarcelar a sus adversarios y desmantelar progresivamente las instituciones democráticas. Washington apoyó activamente el giro autoritario y posteriormente dictatorial instaurado por Marcos.
Chile (1973)
El derrocamiento del presidente Salvador Allende constituye uno de los casos más conocidos. Washington llevó a cabo durante varios años una política destinada a impedir la llegada al poder de un gobierno socialista elegido democráticamente y apoyó a las fuerzas políticas y económicas opuestas a Allende. Tras el golpe de Estado militar del general Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973, Estados Unidos reconoció rápidamente al nuevo régimen. La dictadura chilena duró diecisiete años y provocó más de 3 000 muertos o desaparecidos, decenas de miles de torturados y cientos de miles de exiliados.
Uruguay (1973)
En Uruguay, el presidente Juan María Bordaberry, con el apoyo de las fuerzas armadas, disuelve el Parlamento el 27 de junio de 1973 e instaura una dictadura que se prolonga hasta 1985. Ya en febrero de 1973, Washington apoya los preparativos de este golpe. La dictadura uruguaya se basó en una represión sistemática de la izquierda y del movimiento sindical, con detenciones masivas, torturas, asesinatos y desapariciones.
Argentina (1976)
El golpe de Estado militar del 24 de marzo de 1976 derrocó a la presidenta Isabel Perón y llevó al poder a una junta dirigida por el general Jorge Rafael Videla. Washington tenía conocimiento de los preparativos del golpe y apoyó a la junta. Los documentos diplomáticos estadounidenses muestran que la Administración Ford estaba dispuesta a sostener al nuevo régimen, aunque le preocupaba de forma limitada la magnitud de la represión. La «guerra sucia» llevada a cabo por la dictadura se saldó con varias decenas de miles de víctimas (al menos 30 000 asesinatos y desapariciones forzadas), torturas y encarcelamientos.
El Plan Cóndor (1975-1980)
La cooperación entre las dictaduras del Cono Sur adquiere una dimensión internacional con el Plan Cóndor, creado en 1975 por los servicios secretos de Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia, a los que se unieron posteriormente Brasil, Perú y Ecuador. Su objetivo era coordinar la recopilación de información, vigilancia, secuestros, torturas y asesinatos de opositores incluso más allá de las fronteras nacionales. Así, se persiguió, secuestró y asesinó a opositores refugiados en Argentina, Chile o Uruguay y se planificaron o llevaron a cabo operaciones en Europa y Estados Unidos. La CIA sigue de cerca la puesta en marcha y el funcionamiento de Cóndor: documentos desclasificados revelan que ya en 1976 tenía conocimiento de los planes de asesinatos en el extranjero y que Estados Unidos suministraba, entre otras cosas, equipos para la red de comunicaciones Condortel. En septiembre de 1976, el asesinato en Washington del exministro chileno Orlando Letelier y de su compañera Ronni Moffitt a manos de agentes de la dictadura de Pinochet ilustra de manera espectacular hasta dónde se extiende esta «internacional de la represión».
Turquía (1980)
El 12 de septiembre de 1980 el ejército turco derrocó al Gobierno electo de Süleyman Demirel e instauró un régimen militar dirigido por el general Kenan Evren. Turquía era entonces un aliado estratégico esencial de Washington y un pilar de la OTAN frente a la Unión Soviética. Estados Unidos no estuvo detrás del golpe pero la Administración Carter reaccionó rápidamente tranquilizando a los militares turcos, manteniendo la ayuda económica y militar e interviniendo en el seno de la OTAN para evitar que el golpe provocara una ruptura con los aliados occidentales. La dictadura suspendió las libertades políticas y disolvió los partidos, encarcelando y torturando masivamente a los opositores.
2. El apoyo a los regímenes autoritarios: un componente duradero de la estrategia estadounidense
La política exterior estadounidense a partir de 1945 ha combinado a menudo la defensa proclamada de la democracia con el apoyo a regímenes autoritarios cuando estos se consideraban socios estratégicos. Esta contradicción es especialmente evidente durante la Guerra Fría, pero se mantiene después de 1991.
Corea del Sur
Tras 1945, Washington apoyó la consolidación de un Estado surcoreano anticomunista bajo la protección estadounidense. Tras la Guerra de Corea, Estados Unidos mantuvo una presencia militar permanente y apoyó a varios regímenes autoritarios: Syngman Rhee; Park Chung-hee tras el golpe de Estado de 1961 y Chun Doo-hwan tras el golpe de Estado de 1979.
La España franquista: del aislamiento diplomático a la alianza estratégica
El caso español ilustra la evolución de la política estadounidense respecto a las dictaduras europeas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1945 el régimen de Francisco Franco quedó oficialmente marginado debido a sus vínculos con las potencias del Eje durante la guerra. Sin embargo, con el inicio de la Guerra Fría Washington fue considerando progresivamente a España como un socio estratégico frente a la Unión Soviética. A partir de la década de 1950, Estados Unidos normaliza sus relaciones con Madrid. Los Acuerdos de Madrid de 1953 permiten el establecimiento de bases militares estadounidenses en España a cambio de ayuda económica y militar. Washington apoyó, por tanto, un régimen autoritario que prohibía los partidos políticos, reprimía a la oposición y mantenía un sistema corporativista hasta la muerte de Franco en 1975. La prioridad estadounidense era entonces la posición geoestratégica de España en el Atlántico y el Mediterráneo.
El Portugal de Salazar: un aliado estratégico de la OTAN a pesar de la dictadura
Portugal constituye otro ejemplo de contradicción entre la defensa proclamada del «mundo libre» y el apoyo a regímenes autoritarios. El régimen de António de Oliveira Salazar (1932-1968), y posteriormente el de Marcelo Caetano (1968-1974), fue una dictadura conservadora anticomunista. A pesar de su carácter autoritario y del mantenimiento de un imperio colonial en África, Portugal se convirtió en miembro fundador de la OTAN en 1949. Estados Unidos considera las Azores como una posición militar estratégica esencial en el Atlántico Norte. Por ello, Washington acepta cooperar con Lisboa a pesar de la censura, la represión política y las guerras coloniales portuguesas en Angola, Mozambique y Guinea-Bissau.
Pakistán
Desde la década de 1950 Pakistán constituye un aliado importante de Estados Unidos en la región. Washington apoya a varios regímenes militares: Ayub Khan (1958-1969), Yahya Khan (1969-1971), Zia-ul-Haq (1977-1988) y Pervez Musharraf (1999-2008). Tras la retirada estadounidense de Afganistán en 2021 su importancia estratégica disminuye, pero el ejército sigue conservando una influencia decisiva en la vida política pakistaní. Sin embargo, desde 2025 Washington busca restablecer las relaciones con la clase dirigente militar pakistaní: Donald Trump recibió en la Casa Blanca en junio de 2025 al jefe del ejército, Asim Munir, y ambos países han reforzado su cooperación en materia de lucha contra el terrorismo, la seguridad regional, la energía y los recursos mineros. En 2026 este acercamiento continúa. El caso de Pakistán ilustra la continuidad de una política en la que los argumentos democráticos pasan a un segundo plano cuando Washington considera que la cooperación con el ejército y las autoridades vinculadas a él responde a sus intereses estratégicos.
La Indonesia de Suharto
Tras 1965, Estados Unidos reconoció a Suharto como un aliado esencial en el sudeste asiático. Washington apoyó política y económicamente al régimen hasta su caída en 1998 a pesar de la represión interna, la invasión de Timor Oriental en 1975 y las violaciones masivas de los derechos humanos.
El Zaire de Mobutu
Mobutu Sese Seko contó con el apoyo estadounidense durante toda la Guerra Fría. Washington veía en Zaire un baluarte contra los movimientos revolucionarios en África Central. A pesar del autoritarismo, la corrupción y la represión, Mobutu siguió siendo un aliado estratégico hasta el final de la Guerra Fría.
Sudáfrica
La relación entre Washington y el régimen sudafricano del apartheid evoluciona con el tiempo. Durante años, Estados Unidos da prioridad a una política de cooperación discreta, sobre todo debido a la posición estratégica del África austral y a la lucha contra los movimientos revolucionarios apoyados por Cuba o la URSS. El Gobierno estadounidense se niega durante mucho tiempo a romper totalmente con Pretoria a pesar de la política del apartheid.
Arabia Saudí, Egipto y Turquía
Estos tres países ilustran otra forma de apoyo. Arabia Saudí: asociación estratégica basada en el petróleo, la seguridad regional y la lucha contra adversarios comunes; Egipto: apoyo masivo tras el acuerdo de paz con Israel en 1979, a pesar del carácter autoritario del régimen y Turquía: alianza estratégica en la OTAN, incluso durante los periodos de régimen militar.
El Irak de Sadam Husein contra Irán
Durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988) Washington, tras romper relaciones con Teherán en 1979, desarrolló una política de apoyo indirecto a Bagdad. Estados Unidos proporcionó información militar, apoyo diplomático y ayuda económica. Esta política tenía como objetivo principal acabar con la República Islámica y reducir su influencia regional.
3. Las guerras por poder: luchar indirectamente a través de aliados interpuestos
Otra característica fundamental del poderío estadounidense es el uso de fuerzas aliadas para hacer frente a sus adversarios sin movilizar directamente grandes unidades estadounidenses.
Afganistán (1979-1989)
A partir de 1979 Washington apoyó a los grupos armados islamistas que luchaban contra el Gobierno afgano aliado de Moscú. La CIA, con el apoyo de Pakistán y Arabia Saudí, proporcionó armas, financiación y entrenamiento. Esta política contribuyó al debilitamiento soviético, favoreciendo el fortalecimiento duradero de los grupos armados islamistas.
Angola
Durante la guerra civil angoleña, Estados Unidos apoyó a la UNITA de Jonas Savimbi frente al MPLA respaldado por Cuba y la Unión Soviética. La guerra se convirtió en uno de los principales conflictos indirectos de la Guerra Fría en África, provocando varios cientos de miles de muertos.
Nicaragua
En la década de 1980 Washington apoyó a la Contra para combatir al Gobierno sandinista. La ayuda estadounidense incluía financiación, formación y asistencia militar clandestina. La guerra provocó varias decenas de miles de muertos.
El Salvador
Estados Unidos apoya al Gobierno salvadoreño contra la guerrilla del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional. Washington proporciona una ayuda militar considerable a pesar de las violaciones masivas de los derechos humanos cometidas por las fuerzas gubernamentales y sus aliados paramilitares. La guerra civil provoca unas 75 000 víctimas mortales.
Siria
A partir de 2011 Estados Unidos apoya a diversos socios locales en Siria contra el Estado Islámico y en determinados momentos, contra el Gobierno sirio.
Ucrania
Desde 2022 Washington, que ya tenía presencia encubierta en Ucrania, proporciona una ayuda militar masiva a Ucrania contra la invasión rusa: armas, inteligencia y asistencia técnica. Esta guerra constituye uno de los principales ejemplos contemporáneos de guerra por poder o guerra proxy entre grandes potencias. Pero la guerra en Ucrania no se limita a una guerra por poder, ya que existe una auténtica resistencia del pueblo ucraniano frente a la invasión rusa. Durante el segundo mandato de Trump, la Casa Blanca busca un acuerdo con Putin para que le permita actuar en el resto del mundo y en este contexto, la ayuda militar a Zelensky ha disminuido.
4. Las operaciones clandestinas: actuar en la sombra para influir en las relaciones de poder
Más allá de las guerras abiertas y del apoyo oficial a determinados aliados, Estados Unidos ha desarrollado desde 1945 un amplio aparato de intervenciones clandestinas que se basa principalmente en la CIA, las fuerzas especiales, las operaciones de inteligencia, las campañas de influencia, los asesinatos selectivos y más recientemente, los medios cibernéticos. Durante la Guerra Fría estas operaciones respondían a una lógica central: impedir la expansión de la influencia soviética y preservar los intereses estadounidenses sin desencadenar un enfrentamiento militar directo entre las grandes potencias.
Europa Occidental: Francia, Italia y Grecia (1945-1950)
Las primeras grandes operaciones clandestinas estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial se centraron en la propia Europa Occidental. Washington consideraba entonces que los partidos comunistas, que gozaban de una fuerte influencia en Italia, Francia y Grecia, representaban un riesgo estratégico importante en el contexto incipiente de la Guerra Fría.
Francia
Para contener la influencia comunista en el movimiento sindical francés, Estados Unidos interviene en 1945-1946, a través de Irving Brown, representante en Europa de la American Federation of Labor (AFL). Brown apoyó económicamente a los sindicalistas anticomunistas agrupados en torno a Léon Jouhaux y a la corriente Force Ouvrière con el objetivo de favorecer su ruptura con la CGT, dominada por los comunistas. Esta intervención se intensificó en 1947, cuando la crisis política y social francesa, las grandes huelgas de noviembre y diciembre y el conflicto en torno al Plan Marshall precipitaron la escisión. El 19 de diciembre de 1947 Jouhaux y varios dirigentes no comunistas abandonan la CGT. La nueva organización, la CGT-Force Ouvrière, se funda oficialmente en su congreso de los días 12 y 13 de abril de 1948.
Italia
En Italia, el Partido Comunista Italiano (PCI) se convirtió, a partir de 1945, en uno de los partidos comunistas más importantes de Europa Occidental. Estados Unidos intervino política y financieramente para impedir una victoria electoral comunista. La CIA apoyó a las fuerzas anticomunistas durante las elecciones de 1948: financiación clandestina de partidos y organizaciones favorables a la democracia cristiana y campañas de propaganda o movilización de redes políticas y religiosas. La victoria de la Democracia Cristiana, liderada por Alcide De Gasperi, supuso un gran éxito para Washington. Italia se convirtió a partir de entonces en un pilar de la estrategia estadounidense en Europa Occidental y en miembro fundador de la OTAN.
Grecia: guerra civil e intervención estadounidense
En Grecia, la guerra civil (1946-1949) constituyó uno de los primeros grandes enfrentamientos de la Guerra Fría. En ella se enfrentaron el Gobierno monárquico, apoyado por las potencias occidentales, y las fuerzas comunistas agrupadas en torno al Ejército Democrático de Grecia (DSE). Tras la retirada británica, Estados Unidos tomó el relevo con la doctrina Truman, anunciada en marzo de 1947. Washington proporcionó ayuda militar, económica y logística masiva al Gobierno griego para impedir una victoria comunista. Las consecuencias humanas de la guerra civil fueron extremadamente graves. Las estimaciones varían según las fuentes, pero se considera que el conflicto provocó entre 80 000 y 100 000 muertos en total, varias decenas de miles de muertos entre los combatientes de ambos bandos, de 20 000 a 40 000 civiles asesinados o víctimas de represalias y más de 700 000 personas desplazadas o afectadas por los combates. La derrota de la guerrilla comunista en 1949 consolida la integración de Grecia en el bando occidental y el país se une a la OTAN en 1952.
Estos tres ejemplos muestran que las intervenciones clandestinas estadounidenses no comienzan en los países del Sur, se llevan a cabo inicialmente en la Europa de la posguerra con el fin de consolidar un orden político favorable a Estados Unidos.
5. La CIA y las operaciones de cambio político
A partir de la década de 1950, la CIA se convierte en un instrumento fundamental de la política exterior estadounidense. Sus operaciones incluyen: recopilación de información, propaganda, financiación de partidos y de organizaciones, apoyo a grupos armados, operaciones de desestabilización y apoyo a golpes de Estado. Los ejemplos de Irán (1953), Guatemala (1954), Indonesia (1965) o Chile (1973) ilustran esta dimensión. Las revelaciones de la comisión Church en el Senado estadounidense en la década de 1970 sacaron a la luz varios programas clandestinos, concretamente proyectos de asesinato dirigidos contra determinados dirigentes extranjeros.
Entre las grandes operaciones de la CIA cabe destacar la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba (1961)
En Cuba, tras la victoria de la revolución liderada por Fidel Castro en enero de 1959, Washington se apresuró a intentar derrocar al nuevo régimen. La CIA organizó y financió el entrenamiento de varios cientos de exiliados cubanos agrupados en la Brigada 2506 con el objetivo de invadir la isla. El 17 de abril de 1961, bajo la presidencia de John F. Kennedy, unos 1 400 hombres desembarcaron en la Bahía de Cochinos, en el sur de Cuba. La operación contó con apoyo logístico y aéreo estadounidense pero Kennedy se negó finalmente a involucrar directamente a las fuerzas armadas estadounidenses. La invasión fue aplastada en menos de tres días por las fuerzas cubanas: unos 1 200 miembros de la Brigada 2506 fueron capturados y más de un centenar murieron. Este fracaso no supuso el abandono de la política de cambio de régimen; por el contrario, Washington intensificó las operaciones clandestinas contra Cuba, en particular con la operación «Mongoose» (mangosta) a partir de noviembre de 1961, que combinaba sabotaje, infiltración, propaganda y planes destinados a eliminar a Fidel Castro. En 2026 Washington intensificó considerablemente las medidas contra Cuba para poner fin a la soberanía de la isla y devolverla, de hecho, a un estatus neocolonial.
6. Las fuerzas especiales: una forma permanente de intervención limitada
Tras las guerras de Afganistán e Irak, las fuerzas especiales estadounidenses se convirtieron en un instrumento fundamental para la proyección de poder. Intervienen en numerosos países para entrenar a las fuerzas locales, llevar a cabo operaciones antiterroristas, realizar misiones de reconocimiento y capturar o eliminar a líderes enemigos. Entre las unidades más conocidas se encuentran los Navy SEALs, los Boinas Verdes y las unidades especiales del ejército y de los servicios de inteligencia. La operación contra Osama bin Laden en Pakistán en 2011 ilustra esta nueva forma de intervención: una operación breve y secreta llevada a cabo por un número limitado de soldados altamente especializados.
7. Los drones y los asesinatos selectivos
Desde la década de 2000 los drones armados se han convertido en una herramienta fundamental de la lucha antiterrorista estadounidense. Las administraciones de George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump 1, Joe Biden y Trump 2 recurren ampliamente a los ataques con drones o misiles en Pakistán, Yemen, Somalia, Afganistán, Irak, Irán, Venezuela, el mar Caribe, el Pacífico oriental y otros lugares. Esta estrategia permite limitar las bajas estadounidenses pero provoca numerosas víctimas civiles, constituyendo un delito cuando recurre a asesinatos extrajudiciales y violando la soberanía de los Estados afectados. Los programas de drones ilustran una transformación importante: la capacidad de atacar a un adversario a distancia se convierte en un elemento esencial del poderío militar estadounidense.
8. Operaciones cibernéticas y guerra de la información
Desde la década de 2010 el espacio digital se ha convertido en un nuevo campo de batalla. Estados Unidos está desarrollando capacidades cibernéticas ofensivas, operaciones de inteligencia digital y medios de guerra electrónica. La operación Stuxnet contra el programa nuclear iraní, desarrollada en colaboración con Israel a principios de la década de 2010, constituye uno de los ejemplos más conocidos de una operación cibernética destinada a frenar las capacidades estratégicas de un adversario.
9. Las bases militares estadounidenses: una proyección permanente de poder
Uno de los aspectos más importantes del poderío estadounidense desde 1945 reside en su red mundial de bases militares.
A diferencia de las grandes potencias anteriores, Estados Unidos ha mantenido desde 1945 un dispositivo militar permanente fuera de su territorio continental. Esta red permite una intervención rápida, la vigilancia de regiones estratégicas, la protección de los aliados, el control de las rutas marítimas, la capacidad de llevar a cabo operaciones militares a larga distancia y la intimidación permanente. Según las estimaciones y la definición que se adopte, Estados Unidos dispone en el siglo XXI de al menos 128 emplazamientos militares en el extranjero —algunos de ellos bases permanentes, otros instalaciones o puntos de apoyo utilizados de forma más puntual— repartidos en 55 países y territorios de todo el mundo. A estas instalaciones oficialmente registradas se suman numerosos acuerdos de acceso, centros de cooperación y posibilidades de despliegue temporal que permiten a las fuerzas estadounidenses operar en un número aún mayor de países.
Europa
Existen instalaciones en Alemania, Italia, Reino Unido, España, Grecia, Bélgica, Países Bajos, Portugal, Polonia, Rumanía, Bulgaria, Kosovo, Noruega y Dinamarca (Groenlandia).
Asia-Pacífico: contener a China y garantizar el dominio marítimo
El segundo gran pilar del dispositivo estadounidense se sitúa en Asia. Las principales bases se encuentran en Japón, Corea del Sur, Guam y Filipinas (con una presencia renovada a partir de 2010).
Oriente Medio: petróleo, rutas marítimas y equilibrio regional
Desde la década de 1970 Estados Unidos ha desarrollado una fuerte presencia militar en Oriente Medio. Las principales bases se encuentran en Baréin (5.ª Flota de EE. UU.), Catar, Kuwait, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.
África: una presencia más limitada pero en aumento
Aunque durante mucho tiempo tuvo una presencia menor en África, el ejército estadounidense lleva desarrollando allí desde la década de 2000 un dispositivo adaptado a la lucha antiterrorista. La creación del Mando Militar para África (AFRICOM) en 2007 marca esta evolución. La principal base permanente es la de Yibuti, que permite llevar a cabo operaciones en el Cuerno de África, Oriente Medio y el océano Índico.
América Latina y el Caribe
Estados Unidos cuenta en la región con algunas bases permanentes, en particular Guantánamo en Cuba y Soto Cano en Honduras, así como centros de cooperación militar en Comalapa (El Salvador), Aruba y Curazao. A ello se suman acuerdos que permiten el acceso a instalaciones militares, la presencia temporal de personal estadounidense, ejercicios y operaciones conjuntas, especialmente en Colombia, Ecuador, Paraguay, Panamá, las Bahamas, Guatemala, Argentina, Brasil, Perú, Chile, Uruguay y Trinidad - Tobago [3]. En 2026 este dispositivo se amplió de nuevo con el refuerzo de la cooperación militar con Ecuador y Colombia y la firma, en agosto de 2026, de un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas con Jamaica.
Conclusión general: un sistema global de intervención
Desde 1945 el poder estadounidense no se basa únicamente en sus guerras abiertas. Estas no son sino la dimensión visible de un sistema mucho más amplio que combina varios instrumentos.
Estados Unidos ha recurrido a la guerra directa cuando sus dirigentes consideraban que era necesaria una intervención militar masiva (Corea, Vietnam, Irak o Afganistán), a los cambios de régimen cuando se valoraba que los gobiernos eran hostiles (Irán, Guatemala, Chile o Indonesia), al apoyo a regímenes autoritarios cuando servían a sus intereses estratégicos (Corea del Sur, Pakistán, Mobutu, Marcos o Arabia Saudí), a las guerras proxy para debilitar a los adversarios sin una confrontación directa de gran envergadura (Afganistán, Angola, Nicaragua…), a las operaciones clandestinas para influir en las relaciones de poder políticas y a una red mundial de bases militares que permite su presencia permanente en todos los continentes. Esta combinación explica la longevidad del poder estadounidense tras 1945. Permite a Washington actuar simultáneamente en varios ámbitos: militar, diplomático, económico, tecnológico y político.
Así, la historia de las intervenciones estadounidenses desde 1945 se presenta menos como una sucesión de guerras aisladas que como un sistema global de proyección de poder, adaptado a las diferentes configuraciones de la Guerra Fría y del mundo posterior a 1991.
Anexos:
Guerras directas de Estados Unidos desde 1945 Cuadro resumen de las principales intervenciones, efectivos y balances humanos
Conflicto / Período Tipo de intervención estadounidense / Resultado - Desenlace Efectivos estadounidenses / Bajas mortales del ejército estadounidense Pérdidas militares del bando atacado / Víctimas civiles
Corea Guerra terrestre, aérea y naval bajo el mando de EE. UU. y la ONU 1,8 millones en total, de 325 000 a 350 000 en el momento álgido Entre 615 000 y 750 000 militares norcoreanos y chinos muertos (según las Fuerzas de EE. UU. en Corea)
1950-1953 División duradera de Corea 36 500 Entre 2 y 3 millones de civiles coreanos muertos durante la guerra
República Dominicana Invasión y ocupación militar para impedir la victoria de los constitucionalistas Unos 22 000 en el momento álgido, más de 40 000 pasaron por la isla Sin balance militar fiable, entre 2 000 y 4 000 dominicanos muertos (civiles y militares)
1965-1966 Aplastamiento del movimiento constitucionalista, retirada estadounidense en 1966 Varias decenas De 2 000 a 4 000 dominicanos muertos, civiles y combatientes (no hay balance fiable que los distinga)
Vietnam Guerra terrestre a gran escala y bombardeos 2,7 millones, 543 000 en el momento álgido Balance oficial vietnamita: entre 1955 y 1975 murieron 1,1 millones de militares del ejército norvietnamita y del FNL, además 600 000 heridos y 300 000 desaparecidos
1965-1975 Retirada y posterior derrota estratégica de Estados Unidos 58 200 Unos 2 millones de civiles vietnamitas muertos a lo largo de toda la guerra, con importantes bajas civiles en Laos y Camboya
Líbano Fuerza multinacional, marines, artillería y apoyo naval Entre 12 000 y 15 000, según las rotaciones Sin balance fiable por operaciones estadounidenses en una guerra civil con múltiples actores
1982-1984 Retirada estadounidense 241 (atentado de 1983) Sin balance de víctimas civiles fiable que distinga a las víctimas de las operaciones estadounidenses Las fuerzas estadounidenses participaron en los combates y bombardeos entre 1983 y 1984
Granada Invasión (operación «Urgent Fury») y cambio de régimen Cerca de 7 000 45 militares granadinos y 25 cubanos muertos (historia oficial del Estado Mayor Conjunto)
1983 Derrocamiento del Gobierno surgido del New Jewel Movement 19 No se incluyen víctimas civiles sin verificación, los balances no distinguen entre civiles y combatientes
Panamá Invasión y cambio de régimen 27 000 La Iglesia católica panameña anunció 314 militares panameños muertos. Sin balance militar fiable
1989 Derrocamiento de Noriega 23 America’s Watch investigó sobre el terreno en 1990 estimando en unos 300 los civiles muertos. La Iglesia católica anunció 350 muertos entre la población civil y otras fuentes dan cifras superiores
Guerra del Golfo Campaña aérea masiva y ofensiva terrestre de la coalición liderada por Estados Unidos bajo mandato de la ONU Unos 540 000 militares estadounidenses desplegados en la región Entre 20 000 y 26 000 militares iraquíes murieron durante la guerra de 1991 (Project on Defense Alternatives).
1990-1991 Retirada iraquí de Kuwait, Saddam Hussein permanece en el poder Unos cientos Entre 3 000 y 10 000 civiles iraquíes muertos durante los combates, más las consecuencias de la destrucción y las sanciones
Somalia Intervención de la ONU y EE. UU. Más operaciones de combate Entre 25 000 y 30 000 Sin balance militar fiable. En Mogadiscio (3-4 de octubre de 1993) se mezclan cifras de combatientes y civiles
1992-1994 Retirada estadounidense 18 en Mogadiscio Sin balance civil fiable atribuible a las fuerzas estadounidenses. Amnistía Internacional cifra en unos 50 muertos durante el ataque estadounidense del 12 de julio de 1993. Del 3 al 4 de octubre de 1993 las cifras son varios cientos de muertos somalíes entre civiles y combatientes
Kosovo / Serbia Campaña aérea de la OTAN dirigida sobre todo por Estados Unidos 40 000 Entre 1 000 y 1 200 militares y policías yugoslavos/serbios murieron durante la campaña de la OTAN
1999 Retirada de las fuerzas serbias de Kosovo 0 en combate Unos 500 civiles muertos por los bombardeos de la OTAN, según Human Rights Watch
Irak Invasión, ocupación y contrainsurgencia 1,5 millones de militares estadounidenses prestando servicio Entre 7.600 y 10.800 combatientes iraquíes muertos durante el inicio de la invasión, no hay cifra para el periodo 2003-2011
2003-2011 Caída de Sadam Husein, ocupación y posterior inestabilidad prolongada Aproximadamente 4 600 7 252 civiles atribuidos a las fuerzas de la coalición en el primer año, 9 270 en los dos primeros años, según Iraq Body Count. No son el balance total de víctimas civiles
Afganistán Invasión, ocupación y contrainsurgencia 800 000 Unos 52 900 combatientes de la oposición, en particular talibanes, muertos (Costs of War, 2021)
2001-2021 Vuelta de los talibanes al poder en 2021 Cerca de 2 460 46 319 civiles muertos directos entre las partes beligerantes, 176 206 muertos directos en total, de ellos 52 893 eran combatientes de la oposición (talibanes) y 69 095 militares y policías afganos (Costs of War, 2021)
Libia Campaña aérea de la OTAN sin ocupación terrestre estadounidense Unos pocos miles de efectivos operativos Sin datos sobre los combatientes pro-Gadafi muertos únicamente por los ataques de la OTAN
2011 Caída de Gadafi, fragmentación 0 en combate Entre 223 y 403 civiles muertos por los ataques de la OTAN y sus aliados, según Airwars. Human Rights Watch cifra 72 muertos civiles en ocho ataques
Siria/Irak contra el Estado Islámico Ataques aéreos, artillería, fuerzas especiales y socios locales Unos pocos miles Unos 70 000 combatientes del EI muertos, según la coalición en 2017
Desde 2014 Derrota territorial del EI, conflicto sirio prolongado Varias decenas Entre 8 000 y 13 300 civiles muertos por las acciones de la coalición liderada por Estados Unidos en Irak y Siria, según Airwars. La cifra abarca ambos países
Yemen / Mar Rojo Ataques aéreos y navales directos contra los hutíes, apoyo a la coalición saudí desde 2015 Principalmente fuerzas aéreas y navales Cientos de combatientes hutíes y varios mandos muertos durante la campaña estadounidense de marzo a mayo de 2025, no hay un balance preciso
Desde 2024 La campaña contra los hutíes sigue en curso Limitadas Varios cientos de civiles muertos
Irán Operaciones aéreas y navales a gran escala sin fuerzas terrestres Uso de fuerzas aéreas y navales a gran escala En junio de 2025 varios cientos de militares y policías muertos. Entre febrero y agosto de 2026 murieron de 900 a 6 600 militares y policías
2025-2026 Fiasco de la agresión estadounidense e israelí. El conflicto sigue en curso en agosto de 2026 Limitadas Autoridades iraníes cifran 935 personas muertas (entre ellas 38 niños y 132 mujeres) en junio de 2025. Entre febrero a agosto de 2026 más de 1 000 civiles muertos
Venezuela Ataques aéreos contra instalaciones militares y operación de fuerzas especiales en Caracas para secuestrar a Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores Más de 150 aeronaves desplegadas, varios buques de guerra movilizados y miles de militares preparados más unos 200 miembros de las fuerzas estadounidenses en la operación terrestre 47 militares venezolanos muertos según el ministro de Defensa de Venezuela, 32 militares y agentes de seguridad cubanos muertos
3 de enero de 2026 Captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores y traslado a EE. UU. No se especifican datos No se especifican datos
Si se incluyen las intervenciones armadas de menor envergadura
Cabe añadir:
1946-1949: participación en la guerra civil griega (ayuda militar importante).
1953: apoyo al golpe de Estado en Irán.
1954: intervención indirecta en la batalla de Diên Biên Phu en Indochina (apoyo a Francia).
1954: derrocamiento del Gobierno de Guatemala.
1960-1965: intervención secreta en Laos.
1961-1973: guerra secreta en Laos.
1964-1973: bombardeos masivos en Camboya.
Años 80: apoyo militar a la Contra en Nicaragua.
Años 80: apoyo a los muyahidines en Afganistán contra la URSS.
Desde 2002: operaciones con drones y fuerzas especiales en Pakistán.
Desde 2002: operaciones militares en Filipinas contra grupos islamistas.
Desde 2007: intervenciones puntuales en Somalia.
Desde 2017: operaciones en Níger y el Sahel hasta la retirada progresiva de las bases.
25 de diciembre de 2025: ataque militar estadounidense contra posiciones que Washington presenta como pertenecientes al Estado Islámico en el noroeste de Nigeria, llevado a cabo con el consentimiento de las autoridades nigerianas.
Desde agosto de 2025: más de 200 ejecuciones extrajudiciales en el Caribe y en el este del océano Pacífico en nombre de la lucha contra el narcotráfico.
El poderío militar estadounidense en cifras
Instrumentos de poder Orden de magnitud / características principales
Bases e instalaciones en el extranjero 128 instalaciones militares en 55 países y territorios (la cifra varía según la definición utilizada)
Armada Presencia permanente en el Atlántico, el Mediterráneo, el Pacífico, el océano Índico, el golfo Pérsico, el mar Rojo y el Caribe; grupos aeronavales, submarinos nucleares, buques de superficie y buques anfibios.
Portaaviones 11 portaaviones de propulsión nuclear más sus grupos aeronavales.
Submarinos nucleares Una flota de submarinos nucleares de ataque y de submarinos lanzamisiles que permiten la proyección convencional y la disuasión nuclear.
Fuerza aérea Bombarderos estratégicos, cazas, aviones de transporte y reabastecimiento para operaciones a larga distancia desde EE. UU. o bases avanzadas.
Arsenal nuclear 5.177 ojivas en el inventario total estadounidense en enero de 2026 y 3.700 en el stock militar, el resto está pendiente de desmantelamiento, según datos del SIPRI.
Ojivas desplegadas 1 770 ojivas desplegadas en misiles y bombarderos. EE. UU. dispone de misiles balísticos intercontinentales, submarinos nucleares lanzamisiles y bombarderos estratégicos.
Comparación nuclear Rusia: 5 420 ojivas, China: 620, Francia: 290, Reino Unido: 225, India: 190, Pakistán: 170, Israel: 90, Corea del Norte: 60.
Fuente sobre las ojivas nucleares: SIPRI, enero de 2026.https://www.sipri.org/visualizations/2026/world-nuclear-forces-january-2026 consultado el 25 de agosto de 2026
El autor agradece a Christian Dubucq y Alain Geffrouais sus consejos y colaboración en la búsqueda de información y elaboración de tablas. El autor agradece a Fernanda Gadea su colaboración en la traducción al castellano.
Notas
[1] Éric Toussaint, «El hemisferio occidental: una historia de Estados Unidos escrita por la guerra», publicado el 6 de marzo de 2026, 24364 consultado el 25 de agosto de 2026
[2] Servicio de Investigación del Congreso, «Casos de intervención de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el extranjero»,https://www.congress.gov/crs-product/R42738, consultado el 17 de agosto de 2026
[3] Servicio de Investigación del Congreso, «Defense Primer: U.S. Southern Command (SOUTHCOM)», publicado el 21 de julio de 2025,https://www.congress.gov/crs_external_products/IF/PDF/IF13067/IF13067.1.pdf, consultado el 25 de agosto de 2026
Autor
Eric Toussaint doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.
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